* ¿Contaminación de grandes ríos por aceites comestibles?

Árboles olivo (“Olea europaea”) en Getsemaní (literalmente, “prensa de aceite”), pie Monte Olivos, Jerusalén, Israel. Éxodo, capítulo 30, versículos 22-33, explica cómo ungidos (“mshchth”, deriva palabra mesías, traducido griego “Khristós”) sacerdotes Israelitas con líquido perfumado base aceite oliva. Otros aceites, parcialmente hidrogenados (ácidos grasos trans-insaturados, llamados “trans”), pueden aguantar calentamientos repetidos sin degradarse, ideales fritar comidas rápidas. Deben evitarse, pueden causar enfermedades cardiacas, derrames cerebrales, diabetes otros males crónicos. (Harvard School Public Health Nutrition Source, 2011). Aceite oliva alternativa mucho más saludable. Crédito: See the Holy Land.net, http://www.seetheholyland.net. Con permiso Seetheholyland.net

¿PODEMOS O NO TIRAR ACEITE DE COCINA USADO A LA PILETA?: ¿CONTAMINACIÓN DE GRANDES RÍOS POR ACEITES COMESTIBLES?

A estas alturas, muchas personas habrán escuchado las siguientes recomendaciones: “NO tire aceite de cocina, gordura de pollo o grasa en la pileta de la cocina o en el vaso sanitario. NO use agua caliente y jabón para lavar la grasa hacia el desagüe. COLOQUE el aceite de cocina enfriado, las gorduras de pollo o de cocina en recipientes sellados no reciclables y deséchelos con su basura regular. USE toallas de papel para limpiar la grasa residual o el aceite de los platos, vasijas y sartenes antes de lavarlos.” Muchos creen que todo esto es por algún peligro al medio ambiente natural, pero ¿es así?

El Departamento de Protección Ambiental de la Ciudad de New York publica la siguiente explicación: “La gordura liquidificada, el aceite, o la grasa que se derraman por el desagüe de la pileta de la cocina pueden causar impactos serios. La gordura liquidificada, el aceite, o la grasa pueden pegarse a las partes internas de los caños y del sistema de cloaca. Con el tiempo, puede amontonarse y eventualmente bloquear completamente las cañerías. Si el agua residual no puede moverse libremente a través de las cañerías y afuera al sistema de cloacas, puede retroceder hacia su casa y puede causar condiciones no sanitarias y daños que pueden ser muy caros de arreglar.”(“Grease disposal tips to help the City's environment”, NYC Department of Environmental Protection, The City of New York, 2011). Por supuesto, hay que entender que ellos tienen el problema de que sus inviernos son muy fríos y el aceite se solidifica fácilmente en sus cañerías. En un clima tropical, este problema puede que no sea tan grave.

LA DIFERENCIA ENTRE EL REMEDIO Y EL VENENO ES LA DOSIS

Los aceites comestibles son biodegradables y en general no son tóxicos para el ambiente. (Zhengkai Li, Brian A. Wrenn & Albert D. Venosa, “Anaerobic biodegradation of vegetable oil and its metabolic intermediates in oil-enriched freshwater sediments”, Biodegradation, Vol. 16, pp. 341-352, Springer, 2005) (Pablo Campo, Yuechen Zhao, Makram T. Suidan, Albert D. Venosa, George A. Sorial, “Biodegradation kinetics and toxicity of vegetable oil triacylglycerols under aerobic conditions”, Chemosphere, Vol. 68, pp.2054–2062, Elsevier, 2007). Sin embargo, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) determinó en 1987 que “una mancha de aceite es un indicador adecuado de una descarga de cantidades dañinas”. (“Sheen Rule”, Federal Register, Vol. 52, No. 63, 1987).

Como ejemplo, detengámonos a ver lo que pasa en un gran río sudamericano. Podemos intentar calcular cuánto aceite vegetal podría ir, digamos, al río Paraguay por día e intentar ver si esta cantidad llega a ser una “cantidad dañina”. Hay aproximadamente unas 2 600 000 personas en Asunción y su circundante Departamento Central de la República del Paraguay. (“Proyección de la población por departamento, año 2008”, Anuario Estadístico del Paraguay 2008, capítulo 2: Población y Vivienda, p. 43, Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos, 2010) (Paraguay: Proyección de la Población Nacional por Sexo y Edad, 2000-2050, p. 24, Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos, 2010). La producción mundial de aceites vegetales alcanzó en el 2007 la marca de 128 millones de toneladas (“Atlas de la agroenergía y los biocombustibles en las Américas: II Biodiesel”, Programa hemisférico en agroenergía y biocombustibles, Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, San José, Costa Rica, 2010). Esto es 20 kg de aceites por persona en el mundo. (”Total midyear population for the World: 1950-2050”, U.S. Census Bureau, International Data Base, 2010). La producción diaria sería entonces de 20 kg dividido por 365 días, es decir, unos 0,05 kg por persona. Con una densidad del (por ejemplo) aceite de soja de 900 kg / m3 (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, obra citada), podemos redondear esto a 0,05 litros por persona por día. Si son 2 600 000 personas y cada una descarta 0,05 litro por día, tendremos 130 000 L de aceite comestible por día, o sea, 130 m3 desechados por día en Asunción y el Departamento Central.

Una concentración de 10 partes por millón (ppm) es suficiente para causar una mancha de aceite en el agua, lo que significa que 1 litro de aceite contamina 100 000 litros de agua, o lo que es lo mismo, 1 m3 de aceite contamina 100 000 m3 de agua.(Steven A. Calanog, Jimmy Y. Chen & Robert F. Toia, “Preliminary evaluation of potential impacts of non-petroleum oils on the aquatic environment ”, #63, 1999 International Oil Spill Conference.) Si tenemos 130 m3 de aceite por día y cada m3 contamina 100 000 m3 de agua, significa que tendremos 13 000 000 m3 de agua potencialmente contaminada por día.

El río Paraguay suele tener un caudal frente a Asunción que, según la temporada, va de unos 2500 m3 por segundo a unos 4000 m3 por segundo. (Stephen K. Hamilton, Suzanne J. Sippel, Débora F. Calheiros & John M. Melack, “An anoxic event and other biogeochemical effects of the Pantanal wetland on the Paraguay River”, Limnology and Oceanography., Vol. 42(2), pp. 257-272, American Society of Limnology and Oceanography, Inc. , 1997.) (Guido Duarte, Juan H. Palmieri, Silvano Frutos, José Ortiz Guerrero, “Estudio de alternativas de abastecimiento de agua para el Chaco Central. Informe Final de Consultoría”, p. 68, Banco Interamericano de Desarrollo & Secretaría Técnica de Planificación, 2003.) (Vicente Barros, Lucas Chamorro, Genaro Coronel & Julián Báez, “The major discharge events in the Paraguay River: magnitudes, source regions, and climate forcings”, Journal of Hydrometeorology, Vol. 5, pp. 1161-1170, American Meteorological Society, 2004.) (Carlos M. Krepper, Norberto O. García, & Phil D. Jones, “Paraguay River basin response to seasonal rainfall”, International Journal of Climatology, Vol. 26, pp. 1267–1278, Royal Meteorological Society, 2006.) (“Taller de estudio de dinámica fluvial y sedimentología del Río Bermejo y de evaluación del impacto ambiental en la baja cuenca de las obras proyectadas en la alta cuenca”, Instituto Nacional de Ciencia y Técnica Hídrica, Argentina & Comisión Regional del Río Bermejo, Ezeiza, 1993, citado en “Geo Argentina 2004: Perspectivas del medio ambiente de la Argentina”, Capítulo 2, p. 120, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente - Oficina Regional para América Latina y el Caribe y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la República Argentina.) (P. Boulestreau, D. Jouve, V. Piron, “Best practices for flood forecasting and warning systems: the Compagnie Nationale du Rhône’s experience in flood forecasting and the advantages it can provide for the Lower Mekong watershed”, Proceedings, 4th Annual Mekong Flood Forum, Siem Reap, Cambodia, 18-19 May 2006, Capítulo 2, pp.106-109.). Ahora, 2500 m3 por segundo son 9 000 000 m3 por hora. Si el aceite es vertido por igual durante todo en día, excepto a la noche, serían unas 12 horas de vertido por día. En ese tiempo, por el río Paraguay pasaron 9 000 000 m/ h, que multiplicados por esas 12 h nos da un total de 108 000 000 m3 de agua circulando. Pero esos 108 000 000 m3 de agua del río Paraguay es un volumen casi diez veces mayor que los 13 000 000 m3 de agua que potencialmente puede ser contaminada por el aceite vertido, como máximo. Por lo tanto, en este escenario, el aceite se diluiría tanto que no formaría manchas y no habría contaminación.

Sin embargo, podríamos imaginar otros escenarios. Si todo el aceite es vertido de una sola vez, digamos durante 1 hora al mediodía, entonces los 9 000 000 m3 de agua del río Paraguay que circularían en esa hora serían menos que los 13 000 000 m3 de agua que todo ese aceite vertido puede alcanzar a contaminar. En este otro escenario, sí habría contaminación.

LO QUE NO MATA, ENGORDA

En el mundo real, atendiendo a las costumbres culinarias, es improbable que esto ocurra. Más probablemente habrían dos grandes vertidos de 1 hora cada uno, uno cerca del mediodía y el otro a la noche. Tendremos así 13 000 000 m3 de agua con aceite diarios divididos a la mitad, es decir, 6 500 000 m3 de agua potencialmente contaminados en cada gran vertido de aceite. Creo que no estaría muy lejos de la verdad considerar que el caudal del río Paraguay permanecería prácticamente constante durante ese día. De esta manera, una vez más, 9 000 000 m3 de agua del río Paraguay es mayor que los 6 500 000 m3 de agua con potencial de ser contaminados, es decir, la cantidad de aceite vertida sería de nuevo insuficiente para causar manchas generalizadas en aquel gran volumen de agua.

Este modelo amateur es extremadamente simplificado y adolece de muchos defectos, entre ellos: a) la estimativa de uso de aceite de cocina es una aproximación en relación a un promedio de producción mundial; b) no hace una discriminación de la relación entre la cantidad de aceite usado para cocción y la cantidad usada para ingestión, o la cantidad absorbida por e ingerida con las comidas; c) no considera los detalles del sistema de desagüe cloacal, especialmente y primero, en cuanto a la cobertura sobre el total de la población considerada (aunque se sabe que es menor que lo considerado: en la ciudad de Asunción la cobertura llega a 75 % [toda sin tratamiento alguno], mientras que en el resto de la Gran Asunción la situación es la siguiente: Lambaré 16 % [sin tratamiento], Fernando de la Mora 7 % [sin tratamiento], San Lorenzo 9 % [con planta de tratamiento pero colapsada actualmente], Luque 7% [sin tratamiento], Mariano Roque Alonso 0 % y Villa Elisa 0 %. “Evaluación ambiental y social estratégica del Plan Maestro de alcantarillado sanitario y tratamiento de aguas residuales del Gran Asunción [sic]”, Anexo 4 del Marco de Gestión Ambiental del Proyecto de Modernización del Sector Agua y Saneamiento, Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay, 2 de febrero de 2009, páginas 5 y 6) y, segundo, el tiempo de tránsito por dicho sistema hasta llegar al río Paraguay, que podría permitir la degradación de los aceites o la homogeneización del flujo a lo largo de todo el día; d) no considera periodos de sequías con bajantes extremas del río; e) no considera contaminaciones locales en los puntos de vertido (hay una docena de bocas, la mitad subfluviales, en una franja de 40 km del río Paraguay entre el Botánico y Cateura. [Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay, obra citada]) ; f) no considera diferencias entre los potenciales dañinos de determinados aceites y de ciertas calidades, como el aceite de maíz sin refinar; y g) no se han calculado márgenes de errores, algo especialmente significativo atendiendo a que algunos resultados caen dentro del mismo orden de magnitud que los niveles considerados potencialmente dañinos.

Aún así, y atendiendo a los resultados obtenidos con las aproximaciones expuestas y los principales factores involucrados, a saber: a) el caudal del río, b) la cantidad de aceite vegetal disponible, c) su no toxicidad y d) su biodegradabilidad, yo predigo que lo más probable es que una contaminación del río Paraguay por aceites comestibles no estaría ocurriendo. 

Ahora sólo resta poner a prueba esta teoría para conocer la verdad.

Por supuesto, la intención de este artículo no es incentivar a la gente a tirar basura (de cualquier tipo) al río. Eso no debe hacerse. También sería bueno que estas áreas urbanas cuenten algún día con plantas de tratamiento de aguas cloacales. Las autoridades seguramente tomarán nota de esto.

Antes de terminar, es bueno recordar que estamos hablando de aceites comestibles y no de aceite de motor, que no es comestible ni biodegradable, sino que al contrario, es sumamente tóxico y nunca debe ser arrojado al desagüe. Este último debe ser llevado a una estación de servicio de las que hacen cambios de aceite, para poder ser procesado correctamente. 

¡Paz en la Tierra!

A. L.

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Fotografía: Árboles de olivo (“Olea europaea”) en Getsemaní (literalmente, “prensa de aceite”), al pie del Monte de los Olivos, Jerusalén, Israel. En el libro del Éxodo, capítulo 30, versículos 22-33, se explica cómo deben ser ungidos (“mshchth”, del cual deriva la palabra mesías, traducido al griego como “Khristós”) los sacerdotes de los Israelitas con un líquido perfumado a base de aceite de oliva. Existen otros aceites, los aceites parcialmente hidrogenados (con ácidos grasos trans-insaturados, comúnmente llamados “trans”), que pueden aguantar calentamientos repetidos sin degradarse, haciéndolos ideales para fritar comidas rápidas. Sin embargo, deben evitarse, pues pueden causar enfermedades cardiacas, derrames cerebrales, diabetes y otros males crónicos. (Harvard School of Public Health Nutrition Source, 2011). En este sentido, el aceite de oliva es una alternativa mucho más saludable. Crédito: Pat McCarthy / See the Holy Land.net, http://www.seetheholyland.net, (licencia original, de la fotografía únicamente, obtenida en: http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/deed.es). Con permiso de Pat McCarthy / Seetheholyland.net

Durante varios siglos, comenzando con el Tratado de Tordesillas en el siglo XV, España y Portugal intentaron poner los límites de sus posesiones en América. Varias veces los tratados fueron rotos y varias veces se firmaron nuevos tratados de paz, y se reanudaron las negociaciones para nuevos y nuevos límites. El último tratado fue el Tratado de San Ildefonso, a fines del Siglo XVIII, firmado en la península ibérica pero con la salvedad de que debían reconocerse las tierras “in situ” para confeccionar los mapas definitivos.  Para eso fueron mandados Félix de Azara y colaboradores hasta el corazón de Sudamérica. Azara fue uno de los grandes científicos de la historia: por ejemplo, él ha sido honrado nada menos que con su nombre en la Luna: una cordillera llamada el Dorsum Azara. También, varios animales y plantas descubiertos por él en tierras sudamericanas llevan su nombre.  Hoy en día los mapas se confeccionan con fotografías aéreas o satelitales, pero en aquella época la única manera de hacerlo era llegar hasta cada rincón a lomo de caballo, en canoa e inclusive a pie, y tomar su latitud y su longitud, con instrumentos precarios pero con mucha inteligencia e ingeniosidad. Es así que los cartógrafos eran verdaderos aventureros. Por eso, por ejemplo, Azara pudo describir muchos animales y plantas desconocidos hasta ese momento, y por supuesto, nuevos ríos, cerros y cataratas. Como detalle importante, Azara y sus compañeros fueron unos de los primeros europeos en llegar a los Saltos del Guairá, la catarata más caudalosa del mundo.  El libro no se centra sólo en las expediciones a las fronteras del Paraguay, sino que también a las del norte de Argentina, el norte de Uruguay, por supuesto de Brasil, y en menor medida, la frontera con Bolivia. Es muy notable que Azara, cuando ya había recorrido todos los rincones, midiendo distancias, superficies, puntos de referencia, etc., trata de convencer al Virrey, y por medio de éste al Rey de España, de revisar una vez más el Tratado con la Corte de Portugal, puesto que había varios asuntos que en el Tratado no habían sido tomados en cuenta, por ejemplo, ríos de los que se tenían vagas noticias en la península ibérica pero que “in situ” se descubre que o bien no existían o que estaban en lugares muy diferentes de lo que decía el Tratado. Advertía Azara, con mucha preocupación y hasta digamos que clarividencia, de que si estos "impasses" no se solucionaban de una vez por todas se tendrían consecuencias nefastas en el futuro.  Y en efecto, la Guerra de la Triple Alianza e inclusive la Guerra del Chaco tuvieron, como algunos de sus motivos, las cuestiones de límites.  Como se hablaba de cuestión de límites, en muchas partes del libro se citan antecedentes, como por ejemplo las exploraciones realizadas por los jesuitas y la fundación de sus reducciones, las primeras expediciones españolas en busca del Potosí, y, como los límites finales sólo fueron resueltos en la época independiente, aparecen algunos detalles de los tratados de límites después de la Guerra de la Triple Alianza, el Laudo Hayes, los límites después de la Guerra del Chaco, e inclusive detalles del Tratado de Itaipú de cómo quedarían las fronteras después de la creación del embalse.  A pesar de las numerosas explicaciones técnicas que se van dando a través de las páginas, se intenta mantener ese sabor de aventura, porque eso fue realmente lo que hiceron Azara y sus compañeros: una gran odisea por tierras desconocidas.  Este libro no sólo va a interesar a personas que gustan de la historia de Paraguay, sino tambén la de España, de Portugal, de Argentina, de Uruguay, de Brasil y un poquito de Bolivia. Y por supuesto, por el carácter científico de las expediciones, también interesará a personas que gustan de la Astronomía, la Topografía, la Geografía y la Cartografía. En todos los casos, las explicaciones se dan de la manera más accesible posible, apta para todo público.