* El humo nuestro de cada día


EPIDEMIA DE VEHÍCULOS CON MAL MANTENIMIENTO: EL HUMO NUESTRO DE CADA DÍA
En muchos países ya existen áreas urbanas con más de un millón de habitantes. Y con esto llegó un fenómeno de las grandes aglomeraciones que causa irritaciones de las mucosas, enfermedades pulmonares y hasta infartos y cáncer, pero que sin embargo en estas ciudades se le está prestando muy poca atención: el envenenamiento del aire por los vehículos.

Parte del problema es que el ser humano es el ser más adaptable que existe: los que viven en estas ciudades ya están acostumbrados al humo de sus calles, y les parece normal. Sin embargo, sólo hay que preguntarle a un foráneo y para sorpresa de muchos locales probablemente opinará que en estas ciudades se ve más humo saliendo de vehículos que en grandes megápolis del mundo. Es que algo está fallando.

LA COMBUSTIÓN

Las motos, autos, camionetas o camiones actuales funcionan quemando combustibles derivados del petróleo, cuyas moléculas tienen carbono e hidrógeno. Al quemarse con el oxígeno del aire, el carbono forma CO2 y el hidrógeno H2O. El CO2 es el gas que causa el efecto invernadero, pero por otro lado, no es tóxico para los seres humanos; de hecho es el gas que se usa en las gaseosas. El H2O es simplemente vapor de agua. Entonces queda la duda de por qué el escape de los vehículos es tóxico.

El problema es que estos gases no se queman en laboratorio, sino que en el interior de motores más o menos regulados. La combustión se realiza mal, lo que hace que aparezcan otras sustancias, evitables e innecesarias, que sí son tóxicas.

PRINCIPALES CONTAMINANTES

El monóxido de carbono o CO es el CO2 al que le falta oxígeno, y es sumamente tóxico. Dentro del cuerpo humano se adhiere a los glóbulos rojos de la sangre e impide que transporten el oxígeno al cerebro y otros órganos, causando una “asfixia por dentro”. Causa dolores de cabeza, mareos, nausea, y en exposiciones prolongadas, incluso la muerte. Hubo muchos casos de personas que han muerto en "garages" cerrados a causa de este gas. No tiene olor y es transparente, lo que lo hace aún más peligroso.

Los óxidos de nitrógeno se forman en los motores debido a las altas temperaturas de combustión, que son suficientes para combinar el nitrógeno del aire con el oxígeno. Luego sufren varias transformaciones hasta producirse ozono, que corroe los pulmones.

Los hidrocarburos inquemados pueden ser vapores o partículas. Los vapores salen directamente por el tubo de escape o desde el tanque de combustible en un vehículo estacionado al sol. Los hidrocarburos inquemados irritan la piel y los ojos, pero si están en forma de partículas la situación es mucho más grave.

Las partículas no son otra cosa que cenizas de una combustión que no es total, y estas cenizas es lo que vemos como el humo negro del escape de los vehículos. Las partículas relativamente grandes son atrapadas en la nariz y en la garganta, y posteriormente expulsadas, pero las partículas más finas pasan estas barreras naturales y entonces este hollín llega a los pulmones. Cuanto más finas las partículas, más profundamente entran dentro de los bronquios y alvéolos, de donde ya no pueden salir. Este hollín se relaciona al agravamiento del estado de salud de personas asmáticas o alérgicas. Con el paso de los años puede causar enfisema. Las partículas también suelen estar recubiertas por otras sustancias que causan cáncer de pulmón. Por otro lado un sistema respiratorio ineficiente puede generar complicaciones cardiacas. Y en 2002, Abderrahim Nemmar y otros demostraron experimentalmente que las partículas más finas pueden pasar a la sangre y distribuirse a otras partes del cuerpo.

SALUD PÚBLICA

Desde luego, que el escape de los vehículos sea venenoso ya es algo que todo el mundo sabe desde hace muchas décadas. Muchos han tenido la suerte de que sus grandes ciudades no están rodeadas por montañas como Santiago de Chile o Los Ángeles, EUA. Eso permite que la circulación atmosférica sea buena y se limpien las ciudades. Sin embargo, aun así hay días en que esta circulación es insuficiente, y si hace calor y no llueve por muchos días, la situación se agrava. Apenas un dato: un estudio publicado en 2002 por la Organización Mundial de la Salud estima que en el año 2000 morían 800 000 personas en todo el mundo por partículas arrojadas al aire.

Pero desde hace mucho tiempo los ingenieros, presionados por el público y obligados por los gobiernos, han venido mejorando los vehículos de manera que hoy en día la situación en muchos países se ha revertido grandemente. Los primeros vehículos con dispositivos para reducir la contaminación aparecieron en California en 1966, y para 1968 ya eran obligatorios en el resto de Estados Unidos. Años después siguieron países de Europa Occidental y más recientemente grandes países Latinoamericanos. A lo largo de estas cuatro décadas las leyes anticontaminación se han hecho más estrictas y los vehículos por consiguiente han adoptado cada vez más tecnologías y combustibles menos sucios.

MANTENIMIENTO

Ahora, el problema es que en muchos países estas leyes son casi inexistentes, y muchos fabricantes han optado por no venderles los vehículos con las últimas tecnologías anticontaminación, así como los distribuidores de combustibles tampoco les ofrecen los combustibles que les venden a los estadounidenses o europeos. Esto no tiene mucho sentido, porque lo que es bueno para los californianos debe ser bueno para los otros, y si algo es malo para los californianos también debe ser malo para los otros. A no ser que se piense que los otros valen menos que los californianos, lo que me recuerda que desde 1995 todos los autos que se han vendido en los EUA tienen airbags, pero en muchas partes no es así ni siquiera hoy.

Podemos esperar que las autoridades hagan algo, pero si muchas personas están con la nueva moda de alterar las luces de freno de sus vehículos para que sean blancas intermitentes, cuando la ley dice que deben ser solamente luces rojas fijas, entonces no podemos esperar que leyes sobre contaminación vengan a cumplirse.

Para los que tienen un poco de conciencia, algunos consejos: en primer lugar mantenga su vehículo adecuadamente. Muchos vehículos son capaces de funcionar y llevarnos de un lugar a otro aún con el motor en pésimo estado, especialmente los Diesel. Pero si usted huele algo en el escape es señal de que no funciona bien; si usted ve humo es señal de que funciona muy mal. Actualmente, inclusive los motores Diesel tienen sistemas que eliminan el hollín.

Más mantenimiento significa mayor gasto de dinero, pero a la larga también significa menos gastos con cuentas médicas. Una nota sobre qué significa mantenimiento adecuado: este debe ser periódico, preventivo, y no ir al mecánico sólo cuando el auto se para en la calle. Los mecánicos deben ser preferentemente especialistas en la marca y modelo, y mejor aún si están autorizados oficialmente por el fabricante. No se recomiendan los que reparan todo con alambre.

Cargar combustible en la primera estación de servicio que aparezca en su camino es arriesgado: infelizmente la adulteración es muy común en muchas partes Si el motor tiene golpeteos como de piedras después de cargar combustible, o si le nota falta de potencia o humea, es señal de combustible adulterado. También puede preguntarle a su mecánico si nota algo raro. Si ya identificó servicentros confiables, prefiéralos siempre.

OTRAS MEDIDAS

Prefiera modelos de vehículos que también son exportados a países con controles severos, como Estados Unidos. Infórmese si el importador realmente le ofrece una unidad con tecnologías semejantes, y no una simple versión “para el Tercer Mundo”. Hace años que ya se vende en muchos mercados gasolina adecuada para vehículos avanzados. En el caso del Diesel, ya se han desarrollado combustibles con contenido de azufre “ultra bajo”, menos contaminante: que también se venda en su localidad es algo que los consumidores pueden exigir. Y otro detalle: las camionetas todoterreno contaminan más que un auto normal, aparte de ser menos controlables y más propensas a volcarse.

Como hay muchos inconcientes, y en muchas partes infelizmente las leyes parecen apenas recomendaciones y no algo de cumplimiento forzoso, no esperemos muchas mejoras por el momento. Entonces no queda otra que intentar protegerse: es mejor andar siempre con las ventanillas del vehículo completamente cerradas y dejar el techo corredizo y el descapotable para un día de campo. Use siempre el aire acondicionado o la calefacción; si el aire acondicionado no funciona o su vehículo no está equipado con él, seguramente por lo menos el ventilador funciona (aunque puede que a veces no sea suficiente). Y aprenda a usar los desempañadores internos, para días fríos o de lluvia, en vez de entreabrir su ventanilla. Detalle: casi todos los autos tienen un botón o palanquita para cerrar la entrada de aire externo: suele estar indicado por un diagrama de un auto con una flecha dentro que muestra un movimiento circular (de recirculación o reciclaje). Mantenga esta entrada de aire externo en posición cerrada. Si viaja por largo tiempo o con varias personas, es conveniente abrir esta entrada de vez en cuando, pero nunca en subidas o en semáforos. Ya hay autos de lujo con filtros especiales para estos casos.

Evite caminar o correr en las veredas de calles en subida si hay mucho tráfico. Si usted vive o trabaja sobre calles así, debe considerar alguna manera de evitar que entre humo a su local. Andando en ómnibus, prefiera sentarse a la derecha y no hacia el tráfico.

Pero a la larga no nos engañemos: la solución real a este problema que ahora nos está llegando es la misma que encontraron los países más avanzados: nuevas tecnologías y tolerancia cero para los que insisten con el mal mantenimiento de sus vehículos.

A. L.

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Publicado originalmente en ABC Color, el 27 de agosto de 2006. Mapa: Muertes atribuibles a la polución del aire urbano, 2004. Fíjese que los números de países del Tercer Mundo ya son similares a los de Estados Unidos de América y Europa Occidental y en algunos casos los superan. Crédito: "Iniciativa sobre la relación entre la salud y el ambiente. El ambiente urbano", Organización Mundial de la Salud, 2010, http://www.who.int/heli/risks/urban/urbanenv/en, accedido el 12 de agosto de 2011. Mapa copyright © 2010 Organización Mundial de la Salud, reproducido con permiso.

Durante varios siglos, comenzando con el Tratado de Tordesillas en el siglo XV, España y Portugal intentaron poner los límites de sus posesiones en América. Varias veces los tratados fueron rotos y varias veces se firmaron nuevos tratados de paz, y se reanudaron las negociaciones para nuevos y nuevos límites. El último tratado fue el Tratado de San Ildefonso, a fines del Siglo XVIII, firmado en la península ibérica pero con la salvedad de que debían reconocerse las tierras “in situ” para confeccionar los mapas definitivos.  Para eso fueron mandados Félix de Azara y colaboradores hasta el corazón de Sudamérica. Félix de Azara fue uno de los grandes científicos de la historia: por ejemplo, él ha sido honrado nada menos que con su nombre en la Luna: una cordillera llamada el Dorsum Azara. También, varios animales y plantas descubiertos por él en tierras sudamericanas llevan su nombre.  Hoy en día los mapas se confeccionan con fotografías aéreas o satelitales, pero en aquella época la única manera de hacerlo era llegar hasta cada rincón a lomo de caballo, en canoa e inclusive a pie, y tomar su latitud y su longitud, con instrumentos precarios pero con mucha inteligencia e ingeniosidad. Es así que los cartógrafos eran verdaderos aventureros. Por eso, por ejemplo, Azara pudo describir muchos animales y plantas desconocidos hasta ese momento, y por supuesto, nuevos ríos, cerros y cataratas. Como detalle importante, Azara y sus compañeros fueron unos de los primeros europeos en llegar a los Saltos del Guairá, la catarata más caudalosa del mundo.  El libro no se centra sólo en las expediciones a las fronteras del Paraguay, sino que también a las fronteras del norte de Argentina, el norte de Uruguay, por supuesto de Brasil, y en menor medida, la frontera con Bolivia. Es muy notable que Azara, cuando ya había recorrido todos los rincones, midiendo distancias, superficies, puntos de referencia, etc., trata de convencer al Virrey, y por medio de éste al Rey de España, de revisar una vez más el Tratado con la Corte de Portugal, puesto que había varios asuntos que en el Tratado no habían sido tomados en cuenta, por ejemplo, ríos de los que se tenían vagas noticias en la península ibérica pero que “in situ” se descubre que o bien no existían o que estaban en lugares muy diferentes de lo que decía el Tratado. Advertía Azara, con mucha preocupación y hasta digamos que clarividencia, de que si estos "impasses" no se solucionaban de una vez por todas se tendrían consecuencias nefastas en el futuro.  Y en efecto, la Guerra de la Triple Alianza e inclusive la Guerra del Chaco tuvieron, como algunos de sus motivos, las cuestiones de límites.  Como se hablaba de cuestión de límites, en muchas partes del libro se citan antecedentes, como por ejemplo las exploraciones realizadas por los jesuitas y la fundación de sus reducciones, las primeras expediciones españolas en busca del Potosí, y, como los límites finales sólo fueron resueltos en la época independiente, aparecen algunos detalles de los tratados de límites después de la Guerra de la Triple Alianza, el Laudo Hayes, los límites después de la Guerra del Chaco, e inclusive detalles del Tratado de Itaipú de cómo quedarían las fronteras después de la creación del embalse.  A pesar de las numerosas explicaciones técnicas que se van dando a través de las páginas, se intenta mantener ese sabor de aventura, porque eso fue realmente lo que hiceron Azara y sus compañeros: una gran odisea por tierras desconocidas.  Este libro no sólo va a interesar a personas que gustan de la historia de Paraguay, sino tambén la historia de España, de Portugal, de Argentina, de Uruguay, de Brasil y un poquito de Bolivia. Y por supuesto, por el carácter científico de las expediciones, también interesará a personas que gustan de la Astronomía, la Topografía, la Geografía y la Cartografía. De todas maneras, el lenguaje y las explicaciones se dan de la manera más accesible posible, apta para todo público.