* El misterio de Stonehenge

Stonehenge propiedad administrado English Heritage, planicie circundante propiedad National Trust. Crédito: Frédéric Vincent. Permiso Johann Dreo representación Frédéric Vincent.

EL MONUMENTO PREHISTÓRICO QUE TODAVÍA NOS CONFUNDE: EL MISTERIO DE STONEHENGE

* The mystery of Stonehenge

En la planicie de Salisbury, al sur de Inglaterra, existe un conjunto de enormes piedras labradas colocadas en formato circular. Este complejo sobrevivió por miles de años hasta llegar a nuestros días. Quién las colocó ahí, por qué y para qué es uno de los grandes misterios de la Prehistoria.

Stonehenge está formado por en una zanja de 6 m de ancho y 1,4 a 2 m de profundidad, ya erosionada, cavada en el terreno dibujando un círculo de 110 m de diámetro. La tierra excavada fue amontonada formando un anillo interno a la zanja. Este círculo se interrumpe en el lado noreste, dando lugar a una entrada y una avenida que se extiende hasta el río Avon, a una distancia de 2780 m.

Dentro de la zanja circular y anillo de tierra existe otro círculo, de 33 m de diámetro, formado por enormes piedras de arenisca terciaria. Cada piedra tiene unos 4,1 m de altura, 2,1 m de ancho y un grosor de 1,1 m; el ancho aumenta yendo hacia arriba, dando la ilusión óptica de que no varía. Las caras internas de las piedras tienen una mejor terminación que las externas. Están separadas por una distancia de 1 m entre cada una, y hoy están de pie un total de 17 piedras verticales, lo que deja el círculo incompleto, pues se requerirían 30. Se calcula que cada piedra pesa unas 25 toneladas. Sobre estas piedras están colocadas otras piedras horizontales, como dinteles, cada una de ellas de unos 3,2 m de largo, 1 m de ancho y 0,8 m de espesor. Los dinteles son curvos hacia adentro y están encajados con lengüetas, hendiduras y protuberancias talladas en la piedra. La altura total con los dinteles llega a los 4,9 m, y hay 6 dinteles al presente, siendo necesarios también 30 para cerrar el círculo.

Dentro de este círculo hay una segunda estructura de piedras aún más altas, formando una herradura de 13,7 m de diámetro. La piedra más alta tiene 6,7 m sobre el suelo (más 2,4 m bajo tierra) y pesa unas 50 toneladas. También tienen dinteles encajados con técnicas complejas. Fueron trabajadas hasta conseguirse formas suaves y regulares. Esta herradura interna es un poco diferente al círculo de piedras en el sentido de que las piedras verticales están agrupadas en pares, con un dintel encima de cada par; en este caso los dinteles no se unían. De la herradura quedan en pie ocho piedras verticales de un total de 10, y todavía sobreviven tres dinteles de un total de cinco. La abertura de la herradura mira hacia la abertura de la zanja circular, o sea, hacia la avenida.

Sobre la avenida, fuera del la zanja circular, existe una llamativa piedra solitaria, también de arenisca terciaria, de 4,8 m de alto por 2,4 m de alto. También se ve que se han instalado otras piedras en el complejo: entre la piedra solitaria de la avenida y las estructuras centrales, justo al entrar al gran círculo formado por la zanja, hay una piedra tumbada de 4,9 m de largo. Y en el medio de la herradura interna hay otra gran piedra tumbada, de arenisca micácea verde y seis toneladas.

También dentro del círculo de piedras y de la herradura existen otras piedras, menores, de un característico color azul. Tienen unos 2 m de alto, 1,5 m da ancho y 0,8 m de espesor, y unas 4 toneladas. Son piedras trabajadas de dolerita, riolita y ceniza volcánica.

Tocando el borde interno de la zanja y su anillo de tierra existe un gran rectángulo inscripto dentro del círculo, formado por dos piedras verticales diametralmente opuestas y dos pequeños montículos de tierra.

FOLKLORE

Henry de Huntingdon fue el primero que registró por escrito la existencia de Stonehenge, alrededor del año 1130. Y desde entonces ha recibido todo tipo de interpretaciones. Algunas leyendas dicen que el Mago Merlín lo construyó y lo transportó desde una montaña de Irlanda. Otros decían que el responsable era el mismísimo Diablo. A Inigo Jones le pareció que había trazos de arquitectura clásica, y en 1615 propuso que sus creadores habían sido los romanos. Más tarde se pensó que era obra de los daneses. William Stukeley popularizó en el siglo XVIII la idea de que fue construido por una secta religiosa llamada druidas, y hasta hoy muchos de sus seguidores intentan revivir los supuestos rituales. El folklore de tiempos modernos habla, cuando no, de que es obra de extraterrestres que habrían visitado la Tierra en tiempos prehistóricos, etc.

ARQUEOLOGÍA EN STONEHENGE

En 1666 un anticuario llamado John Aubrey notó en el suelo del lugar varios hoyos extraños. Pero las primeras excavaciones arqueológicas de que se tienen noticia las realizó William Cunnington, en 1798, investigando los cimientos. Junto con Richard Hoare, en 1810, confirmó que muchas de las piedras tumbadas estuvieron erguidas anteriormente. Otras piedras están desaparecidas. En 1900 William Gowland determinó que los cimientos fueron cavados usando picos hechos con cuernos de venado, y que las piedras fueron talladas sólo después de traídas al lugar definitivo.

En 1915 el terreno en que está Stonehenge fue adquirido por el estado, y para 1919 comenzaron las mayores excavaciones, por William Hawley y su asistente Robert Newall. Trabajando hasta 1926, estudiaron sus varias partes y propusieron que Stonehenge fue construido en diferentes etapas a lo largo de diferentes épocas.

Descubrieron más de los hoyos de Aubrey, en total 56, formando un círculo a lo largo del borde interno de la zanja circular y anillo de tierra. Estos hoyos, de 1 m de profundidad y 0,8 m de diámetro, están rellenados pero no tienen señales de erosión, lo que indica que fueron temporales. En las capas superiores de sus rellenos existen fragmentos del tallado de las enormes piedras, pero no en el fondo, lo que indica que estos 56 hoyos son más antiguos que las estructuras de piedra.

En 1950 Richard Atkinson, Stuart Piggott y John Stone encontraron otros hoyos menores, de 0,4 m de diámetro, en la entrada noreste, en el centro del complejo, y en su parte sur. Y sobre todo, encontraron muchos residuos de cremaciones y otros artefactos, de diferentes épocas, lo que sirvió para fechar las diferentes partes de Stonehenge.

En el espacio que va desde la zanja y anillo de tierra hasta la estructura circular de piedras hay otros dos círculos concéntricos, de 47 m y 37 m de diámetro, formado por hoyos. Estos hoyos contienen artefactos romanos y también de la Edad de Hierro, o sea, hasta 3600 años atrás.

Otras marcas en el suelo indican que las piedras azules formaban otra configuración en el terreno antes de unos 3900 años a 4300 años atrás.

Las pruebas del carbono 14 radioactivo, del material de origen biológico encontrado con las excavaciones, indican que los trabajos para colocar las piedras fueron realizados en el periodo entre 4100 y 4600 años atrás, y que la avenida fue construida en esa época o más recientemente.

Comparaciones petrográficas muestran que las piedras de arenisca provienen de un sitio a 40 km del lugar, y que las piedras azules fueron traídas desde 250 km de distancia.

El carbono 14 muestra que los residuos de cremaciones encontrados en el círculo de 56 hoyos, que bordean internamente a la zanja y anillo de tierra, tienen una edad de hasta 4900 años. Fragmentos de picos hechos con cuernos de venado encontrados en la propia zanja circular muestran una edad de 5100 años. Ésta debe ser la época en que comenzó la construcción.

Y para completar el panorama, fuera de la zanja circular se encontraron cuatro hoyos, de 0,8 m de diámetro, que contienen restos de troncos de pino que fueron clavados ahí como estacas. El carbono 14 muestra la increíble edad de 10 000 años.

INTERPRETACIONES

Stonehenge no es el único complejo prehistórico de zanjas, estacas y piedras que existe en Inglaterra, pero sí el más espectacular. La construcción de semejante obra se hace humanamente posible si se consideran una enorme cantidad de obreros, el largo tiempo disponible y tecnologías existentes ya desde la prehistoria, como por ejemplo barcazas de río.

Se presume que el Stonehenge actual fue construido en al menos tres etapas diferentes, por al menos tres culturas diferentes: la última fue la de las estructuras de piedra; la segunda, intermedia, podría haber tenido una configuración semejante pero en madera; y la primera y más antigua corresponde a la zanja circular y los 56 hoyos iniciales que la bordean internamente.

En 1901 el famoso astrónomo Norman Lockyer mostró que una línea trazada desde el centro hacia fuera por la avenida, pasando por la piedra solitaria en ésta, corresponde a la posición del Sol en el horizonte al amanecer del solsticio de verano. En 1963 Gerald Hawkins propuso que existían muchos más alineamientos entre diferentes partes del complejo, sugiriendo que Stonehenge era un complicado computador usado para predecir eclipses lunares y solares. Otros, como el cosmólogo Fred Hoyle decían que sólo en su primera etapa Stonehenge fue usado como observatorio astronómico, y después se convirtió en templo religioso cuando los usuarios sucumbieron al misticismo.

Aún hoy, en pleno siglo 21, el uso que se debe dar a Stonehenge está en disputa. El lugar se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de Inglaterra, y la infraestructura que se está instalando para canalizar el dinero de esos turistas, como carreteras y centros para visitantes, genera críticas por parte de los científicos, que desean preservar el lugar lo más intacto posible. Por otro lado, el surgimiento de todo tipo de religiones y cultos basados en pseudociencias y neomisticismos atrae a una enorme cantidad de “peregrinos”, que reclaman su derecho de utilizar a Stonehenge para expresar sus ideas y sentimientos, lo que genera roces con los turistas más “normales” y por supuesto con los científicos.

En este sentido, Stonehenge es en el presente una confusión. Y no sería sorprendente que haya sido confuso desde su mismo origen, porque, al final, fue construido por seres humanos. Lo único que podemos decir con seguridad es que el misterio de quiénes construyeron sus diferentes partes, por qué y para qué, persiste.

A. L.

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Publicado originalmente en ABC Color, el 20 de agosto de 2006. Fotografía: Stonehenge en sí es propiedad y está administrado por el English Heritage, mientras que la planicie circundante es propiedad del National Trust. Crédito de la fotografía: Frédéric Vincent (licencia original, de la fotografía únicamente, obtenida en: http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/deed.es). Permiso otorgado por Johann Dreo en representación de Frédéric Vincent.

 Durante varios siglos, comenzando con el Tratado de Tordesillas en el siglo XV, España y Portugal intentaron poner los límites de sus posesiones en América. Varias veces los tratados fueron rotos y varias veces se firmaron nuevos tratados de paz, y se reanudaron las negociaciones para nuevos y nuevos límites. El último tratado fue el Tratado de San Ildefonso, a fines del Siglo XVIII, firmado en la península ibérica pero con la salvedad de que debían reconocerse las tierras “in situ” para confeccionar los mapas definitivos.  Para eso fueron mandados Félix de Azara y colaboradores hasta el corazón de Sudamérica. Félix de Azara fue uno de los grandes científicos de la historia: por ejemplo, él ha sido honrado nada menos que con su nombre en la Luna: una cordillera llamada el Dorsum Azara. También, varios animales y plantas descubiertos por él en tierras sudamericanas llevan su nombre.  Hoy en día los mapas se confeccionan con fotografías aéreas o satelitales, pero en aquella época la única manera de hacerlo era llegar hasta cada rincón a lomo de caballo, en canoa e inclusive a pie, y tomar su latitud y su longitud, con instrumentos precarios pero con mucha inteligencia e ingeniosidad. Es así que los cartógrafos eran verdaderos aventureros. Por eso, por ejemplo, Azara pudo describir muchos animales y plantas desconocidos hasta ese momento, y por supuesto, nuevos ríos, cerros y cataratas. Como detalle importante, Azara y sus compañeros fueron unos de los primeros europeos en llegar a los Saltos del Guairá, la catarata más caudalosa del mundo.  El libro no se centra sólo en las expediciones a las fronteras del Paraguay, sino que también a las fronteras del norte de Argentina, el norte de Uruguay, por supuesto de Brasil, y en menor medida, la frontera con Bolivia. Es muy notable que Azara, cuando ya había recorrido todos los rincones, midiendo distancias, superficies, puntos de referencia, etc., trata de convencer al Virrey, y por medio de éste al Rey de España, de revisar una vez más el Tratado con la Corte de Portugal, puesto que había varios asuntos que en el Tratado no habían sido tomados en cuenta, por ejemplo, ríos de los que se tenían vagas noticias en la península ibérica pero que “in situ” se descubre que o bien no existían o que estaban en lugares muy diferentes de lo que decía el Tratado. Advertía Azara, con mucha preocupación y hasta digamos que clarividencia, de que si estos "impasses" no se solucionaban de una vez por todas se tendrían consecuencias nefastas en el futuro.  Y en efecto, la Guerra de la Triple Alianza e inclusive la Guerra del Chaco tuvieron, como algunos de sus motivos, las cuestiones de límites.  Como se hablaba de cuestión de límites, en muchas partes del libro se citan antecedentes, como por ejemplo las exploraciones realizadas por los jesuitas y la fundación de sus reducciones, las primeras expediciones españolas en busca del Potosí, y, como los límites finales sólo fueron resueltos en la época independiente, aparecen algunos detalles de los tratados de límites después de la Guerra de la Triple Alianza, el Laudo Hayes, los límites después de la Guerra del Chaco, e inclusive detalles del Tratado de Itaipú de cómo quedarían las fronteras después de la creación del embalse.  A pesar de las numerosas explicaciones técnicas que se van dando a través de las páginas, se intenta mantener ese sabor de aventura, porque eso fue realmente lo que hiceron Azara y sus compañeros: una gran odisea por tierras desconocidas.  Este libro no sólo va a interesar a personas que gustan de la historia de Paraguay, sino tambén la historia de España, de Portugal, de Argentina, de Uruguay, de Brasil y un poquito de Bolivia. Y por supuesto, por el carácter científico de las expediciones, también interesará a personas que gustan de la Astronomía, la Topografía, la Geografía y la Cartografía. De todas maneras, el lenguaje y las explicaciones se dan de la manera más accesible posible, apta para todo público.