* El misterioso calamar gigante

SURGEN NUEVOS DATOS SOBRE UN ANIMAL QUE SE CREÍA MITOLÓGICO: EL MISTERIOSO CALAMAR GIGANTE

* The mysterious giant squid

Durante siglos existió la leyenda de un gigantesco animal marino con tentáculos, que capturaba a quien fuera demasiado osado en aventurarse a aguas desconocidas. Hubiera sido otra más de las leyendas del mar si es que no hubieran empezado a aparecer misteriosos restos incompletos en muchas playas del mundo. Gracias a dedicados naturalistas, hoy el calamar gigante está firmemente catalogado en el reino animal, pero su comportamiento y hábitat sigue siendo un misterio.

En 1869 el pionero de la ciencia ficción Jules Verne lanzó una de sus novelas más populares, “Veinte mil leguas bajo el mar” (J. Hetzel & Cie., París, 1869 [Parte 1] y 1870 [Parte 2]), que cuenta las aventuras del Capitán Nemo a bordo de su submarino Nautilus. La narrativa es desde el punto de vista de Pierre Aronnax, profesor del Museo de Paris. En el capítulo 18 de la Parte 2 se lee el siguiente diálogo entre su sirviente Conseil, el arponero canadiense Ned Land y él:

-(…) “Yo quisiera contemplar cara a cara uno de esos pulpos [y calamares, o cefalópodos,] de los que ya tanto escuché hablar y que pueden arrastrar a los navíos al fondo de los abismos. Esas bestias, que se denominan krake---”

-“Hacen mucho 'crac'” respondió irónicamente el canadiense.

-“¡Krakens!” retrucó Conseil, terminando sin preocuparse por la burla de su acompañante.

-“Jamás alguien me hará creer,” dijo Ned Land, “que tales animales existen.”

(…)

-(…) "pero otros por ahí creen sin duda hasta ahora.”

-“Es probable, Conseil, pero por mi cuenta, estoy bien decidido a no admitir la existencia de esos monstruos a menos que yo les haya disecado por mi propia mano.”

-“Sin embargo,” me preguntó Conseil, “¿el señor no cree en los pulpos [y calamares, o cefalópodos,] gigantescos?”

-“¡Eh! ¿Quién diablos hay que ha jamás creído?” exclamó el canadiense.

-“Mucha gente, amigo Ned.”

-“Los pescadores no. ¡Los científicos, podría ser!”

-“Perdón, Ned. ¡Los pescadores y los científicos!”

DEL KRAKEN AL CALAMAR GIGANTE

El kraken era una leyenda escandinava sobre un gigantesco animal con muchos tentáculos capaz de hundir un barco, como repetía Conseil. Aparentemente, uno de los tantos mitos de la Edad Media. Pero con el paso de los siglos fueron surgiendo relatos cada vez más específicos. En 1545 apareció cerca de Malmö, Suecia; en el otoño de 1639 en Thingoresand, Islandia; el 15 de octubre de 1673 en Dingle-I-cosh, Irlanda; en 1680 en el fiordo Ulvagen, en Noruega; en 1770 en Jutland, Dinamarca. El 27 de mayo de 1785 ocurrió un avistamiento en el continente americano, en Grand Banks, Terranova, Canadá. En noviembre o diciembre de 1790 en Arnarnaesvik, Islandia; en 1798 en Dinamarca. En 1802 ocurrió un avistamiento en Oceanía, en Tasmania.

Finalmente, en diciembre de 1853 misteriosos restos orgánicos incompletos fueron encontrados en la playa de Raabjerg, en Dinamarca, y fueron analizados por el zoólogo Japetus Steenstrup, profesor de la Universidad de Copenhague. En los dos años siguientes fueron recogidos restos incompletos de más especimenes, con lo que el profesor Steenstrup pudo probar definitivamente que estábamos ante un nuevo animal marino desconocido hasta ese momento. Lo llamó “Architeuthis dux”.

En 1861, al noreste de Tenerife, la tripulación del cañonero francés “Alecto” avistó un ejemplar en el agua. El comandante Bouguer se aproximó al animal y lo atacó con golpes de arpón y disparos de rifles, pero sin mucho éxito porque las balas y los arpones atravesaban su blanda carne como si fuese jalea semilíquida. Después de varios intentos, la tripulación consiguió deslizar un lazo alrededor del cuerpo del molusco. Este lazo corrió hasta trancarse en las aletas de cola. Entonces intentaron izarlo a bordo, pero su peso era tan considerable que cuando tensaron la cuerda, la cola del animal se rompió. El calamar desapareció debajo de las aguas.

En 1873 un calamar gigante muerto apareció en las redes de los pescadores de Logy Bay, en Terranova. Fue rescatado por el Reverendo Moses Harvey, quien lo llevó a su casa y logró conservarlo en una bañera. Este gesto del sacerdote fue muy importante para la Ciencia, porque se trataba de nada menos que del primer ejemplar completo.

A lo largo del siglo XX, fueron encontrados numerosos otros restos, gran parte de ellos dentro del estómago de ballenas cachalote. Otros fueron encontrados muertos y en descomposición en las playas, y otros más aparecieron en las redes de los pescadores. Muy pocos fueron encontrados intactos.

Recién al comenzar el siglo 21, el 30 de setiembre de 2004, Tsunemi Kubodera del Museo Nacional de Ciencia del Japón, y Kyoichi Mori, de la Asociación de Observadores de Ballenas de Ogasawara, consiguieron las primeras fotografías de un calamar gigante adulto vivo. Esta hazaña les llevó tres años de trabajo. Desde un barco de pesca lanzaron una cuerda con carnada de 900 m de largo, en una región donde abundan las ballenas cachalote, a 970 km al sur de Tokio. La cuerda tenía una cámara fotográfica con flash. En su tercer viaje, y después de más de 20 intentos por día, un calamar gigante atacó la carnada y quedó atrapado. Tardó más de 3 horas en zafarse, tiempo durante el cual la cámara sacó más de 500 históricas fotografías.

Finalmente el 4 de diciembre del año pasado el equipo de Kubodera consiguió la hazaña de filmar en video a un calamar gigante adulto vivo, cerca de las islas Ogasawara, a 1000 km al sur de Tokio.

ANATOMÍA

El “Architeuthis dux” consta básicamente de un cuerpo o manto, una cabeza, ocho brazos y dos largos tentáculos adicionales. Un pulpo sólo tiene los ocho brazos, sin los dos tentáculos adicionales. Otra diferencia es que en la circunferencia de las ventosas, en sus brazos y tentáculos, hay dientes, lo que le permite un mayor agarre a su presa. Su boca es como el pico de un loro, y su lengua es muy áspera, con incrustaciones duras como las de una lima. Para llegar hasta el estómago, su garganta atraviesa el cerebro.

Sus ojos son enormes, de unos 25 cm de diámetro, entre los más grandes del reino animal. Sus órganos del equilibrio consisten en sacos con gránulos de minerales, cuyos movimientos consigue sentir.

Como los pulpos, es capaz de lanzar un potente chorro de agua para locomoción, a través de un órgano especial.

Su carne es muy particular, con un alto contenido de amoniaco. Esto posiblemente le permite flotar libremente en el agua de manera estable, sin hundirse. Su sistema circulatorio tiene 3 corazones.

Datos estadísticos, analizando 105 ejemplares, muestran que el cuerpo (que tiene dos aletas a ambos lados de la cola) suele llegar a un largo de 2,25 m. Con la cabeza y los brazos el largo llega a los 5 m. Sumándole los dos largos tentáculos, la longitud total del calamar gigante llega a los 13 m. La masa total máxima es de unos 275 kg. Los machos son un poco más pequeños que las hembras.

Se han encontrado calamares gigantes en todos los mares del mundo, pero particularmente en el océano Atlántico. Se piensa que viven a grandes profundidades. Aparte de esto, no se sabe casi nada sobre el “Architeuthis dux”. Ahora el próximo gran paso es intentar capturar un ejemplar vivo. Tan importante se considera esto que instituciones como la Universidad Memorial de Terranova ha colocado posters ofreciendo recompensas a los pescadores locales.

EL CALAMAR COLOSAL

En 1925, el zoólogo británico Guy Robson informó en el “Annals and Magazine of Natural History” que, en el estómago de una ballena cachalote, fueron encontrados dos brazos que al comienzo parecían de calamar gigante, pero se notó que tenían extraños ganchos. Se concluyó que eran de una especie diferente al “Architeuthis dux”, posiblemente mayor. Se popularizó entonces el nombre de “calamar colosal”.

En 1981 un barco ruso pescó en el mar de Ross, cerca de la Antártica, un ejemplar joven, de unos 4 metros, de esta nueva especie. Fue llamada “Mesonychoteuthis hamiltoni”.

Aparecieron un puñado de ejemplares más, casi todos en la región antártica, hasta que el 22 de febrero de 2007 las autoridades de Nueva Zelanda anunciaron que un oficial del Ministerio de Pesca, que monitoreaba el respeto a las leyes ecológicas a bordo del pesquero San Aspiring, consiguió preservar en hielo un rarísimo ejemplar de calamar colosal adulto, capturado en las redes. El largo total con los tentáculos se midió en 10 m, pero su cuerpo es mucho más grande que el del calamar gigante tradicional, con unos 4 metros de manto. El animal registró un enorme peso total de 495 kg. El ejemplar fue llevado al Museo Te Papa Tongarewa de Nueva Zelanda, donde siguió un cuidadoso proceso de descongelamiento y finalmente la tan ansiada disección.

Según los análisis de varios picos de “Mesonychoteuthis hamiltoni” hallados en el estómago de ballenas, se estima que deben existir especimenes aún mayores de este calamar colosal, llegando incluso a los 14 m de largo total, lo que lo convierte en el mayor invertebrado del mundo.

Así, con estas evidencias, la niebla del mito y la superstición fue disipándose, dejando en su lugar a este habitante de las profundidades, no menos asombroso.

A. L.

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Publicado originalmente en ABC Color, el 29 de mayo de 2007. Ilustración: La novela "Veinte mil leguas bajo el mar", de Jules Verne, ayudó a popularizar el concepto del calamar gigante como animal real. Empero, todavía contiene algunos detalles mitológicos: no consta que hayan atacado alguna vez a los seres humanos. Crédito: Alphonse de Neuville, para la edición ilustrada de 1871.

 Durante varios siglos, comenzando con el Tratado de Tordesillas en el siglo XV, España y Portugal intentaron poner los límites de sus posesiones en América. Varias veces los tratados fueron rotos y varias veces se firmaron nuevos tratados de paz, y se reanudaron las negociaciones para nuevos y nuevos límites. El último tratado fue el Tratado de San Ildefonso, a fines del Siglo XVIII, firmado en la península ibérica pero con la salvedad de que debían reconocerse las tierras “in situ” para confeccionar los mapas definitivos.  Para eso fueron mandados Félix de Azara y colaboradores hasta el corazón de Sudamérica. Félix de Azara fue uno de los grandes científicos de la historia: por ejemplo, él ha sido honrado nada menos que con su nombre en la Luna: una cordillera llamada el Dorsum Azara. También, varios animales y plantas descubiertos por él en tierras sudamericanas llevan su nombre.  Hoy en día los mapas se confeccionan con fotografías aéreas o satelitales, pero en aquella época la única manera de hacerlo era llegar hasta cada rincón a lomo de caballo, en canoa e inclusive a pie, y tomar su latitud y su longitud, con instrumentos precarios pero con mucha inteligencia e ingeniosidad. Es así que los cartógrafos eran verdaderos aventureros. Por eso, por ejemplo, Azara pudo describir muchos animales y plantas desconocidos hasta ese momento, y por supuesto, nuevos ríos, cerros y cataratas. Como detalle importante, Azara y sus compañeros fueron unos de los primeros europeos en llegar a los Saltos del Guairá, la catarata más caudalosa del mundo.  El libro no se centra sólo en las expediciones a las fronteras del Paraguay, sino que también a las fronteras del norte de Argentina, el norte de Uruguay, por supuesto de Brasil, y en menor medida, la frontera con Bolivia. Es muy notable que Azara, cuando ya había recorrido todos los rincones, midiendo distancias, superficies, puntos de referencia, etc., trata de convencer al Virrey, y por medio de éste al Rey de España, de revisar una vez más el Tratado con la Corte de Portugal, puesto que había varios asuntos que en el Tratado no habían sido tomados en cuenta, por ejemplo, ríos de los que se tenían vagas noticias en la península ibérica pero que “in situ” se descubre que o bien no existían o que estaban en lugares muy diferentes de lo que decía el Tratado. Advertía Azara, con mucha preocupación y hasta digamos que clarividencia, de que si estos "impasses" no se solucionaban de una vez por todas se tendrían consecuencias nefastas en el futuro.  Y en efecto, la Guerra de la Triple Alianza e inclusive la Guerra del Chaco tuvieron, como algunos de sus motivos, las cuestiones de límites.  Como se hablaba de cuestión de límites, en muchas partes del libro se citan antecedentes, como por ejemplo las exploraciones realizadas por los jesuitas y la fundación de sus reducciones, las primeras expediciones españolas en busca del Potosí, y, como los límites finales sólo fueron resueltos en la época independiente, aparecen algunos detalles de los tratados de límites después de la Guerra de la Triple Alianza, el Laudo Hayes, los límites después de la Guerra del Chaco, e inclusive detalles del Tratado de Itaipú de cómo quedarían las fronteras después de la creación del embalse.  A pesar de las numerosas explicaciones técnicas que se van dando a través de las páginas, se intenta mantener ese sabor de aventura, porque eso fue realmente lo que hiceron Azara y sus compañeros: una gran odisea por tierras desconocidas.  Este libro no sólo va a interesar a personas que gustan de la historia de Paraguay, sino tambén la historia de España, de Portugal, de Argentina, de Uruguay, de Brasil y un poquito de Bolivia. Y por supuesto, por el carácter científico de las expediciones, también interesará a personas que gustan de la Astronomía, la Topografía, la Geografía y la Cartografía. De todas maneras, el lenguaje y las explicaciones se dan de la manera más accesible posible, apta para todo público.