* El planeta Tierra después de la Guerra Nuclear

lustración "Todos casa ir cuarto habilitado contra precipitación radioactiva quedarse refugio interno, manteniendo radio sintonizada consejos instrucciones Gobierno." Crédito: Folleto "Protéjase sobreviva", Oficina Interior Reino Unido Comité Central Información, Reino Unido, 1975, reimpreso 1980. Prepared Home Office Central Office Information 1976 (Reprinted 1980). Printed England Her Majesty's Stationary Office UDO Litho Ltd. Dd. 0018872 Pro. 14347 K1200. ISBN 0 11 340728 9. Formato digital George Coney, http://www.atomica.co.uk

EL FIN DEL MUNDO POR INVIERNO NUCLEAR: EL PLANETA TIERRA DESPUÉS DE LA GUERRA NUCLEAR

Muchas veces tenemos la tendencia a considerar que las noticias internacionales no tienen nada que ver con nosotros. Que conflictos entre países en el otro hemisferio no nos afectan. Sin embargo, el mundo de hoy tiene un fantasma que no consigue erradicar y es capaz de hacer que todos los países del mundo sin excepción sufran sus consecuencias. Es la posibilidad de una guerra con armas nucleares.

Hasta la Segunda Guerra Mundial la bomba con mayor poder destructivo era la “Grand Slam” británica, de 10 toneladas, capaz de arrasar con todo en una cuadra a la redonda. Pero la revolución llegó con la nueva tecnología nuclear: la bomba de Hiroshima, de fisión de átomos de uranio, tenía el poder de 12 500 toneladas de explosivos convencionales, y mató alrededor de 100 000 personas. Y en 1952 otra revolución de pesadilla: la primera bomba de fusión termonuclear de átomos de hidrógeno, equivalente a 10 400 000 toneladas de explosivos convencionales. En apenas una década el poder de destrucción del ser “humano” se multiplicó por 1 millón.

EL PODER DE LAS ARMAS NUCLEARES

La fabricación de armas nucleares entró en producción en masa. Una bomba típica de hoy en día tiene unos 1,7 m de largo por 0,5 m de diámetro y una masa de apenas 360 kg, pero con su sistema de fusión termonuclear de hidrógeno es capaz de explotar con la fuerza de 300 000 toneladas de explosivos convencionales.

Durante una explosión nuclear, lo primero que aparece es una intensa luz, mucho más brillante que el sol y de un calor insoportable. Todo lo que está alrededor se vaporiza y sube en una enorme bola de gas caliente, dejando debajo una columna de humo, lo que genera la típica forma de hongo nuclear. Varios segundos después llega el terrible choque del aire desplazado, con sus terremotos y estruendos.

Una bomba de mitad de ese poder sería suficiente para destruir Manhattan. Hasta 2 km del centro de la explosión la fuerte radiación instantánea mata masivamente las células, mismo dentro de edificios. Además, hasta casi 4 km, el aire desplazado a velocidad supersónica arrasa las estructuras. Hasta 5 km el calor es tan intenso que todavía causa quemaduras mortales. Y en áreas así puede haber 3 millones de personas.

Hay dos clasificaciones de armas atómicas: las pequeñas, tácticas, están desarrolladas para vencer una batalla en un lugar y ocasión muy específicos. Normalmente son transportados por pequeños misiles, como el de crucero Tomahawk, o aviones de caza como el F-16. Las más poderosas, las estratégicas, se diseñan para decidir una guerra en poco tiempo y normalmente son transportadas por bombarderos de largo alcance como el B-2 o misiles balísticos intercontinentales, verdaderos cohetes de 7 o más pisos de altura que despegan desde silos subterráneos. Existen misiles estratégicos menores que son lanzados desde submarinos, más cerca de los objetivos.

PROLIFERACIÓN NUCLEAR

Después de Estados Unidos, la Unión Soviética explotó su primera bomba en 1949. Luego fue el Reino Unido en 1952, Francia en 1960 y China en 1964. En 1968 la ONU resolvió que cinco potencias nucleares ya era demasiado y prohibió la proliferación nuclear. Ningún nuevo país puede desarrollar armas nucleares. Los únicos que no firmaron el acuerdo fueron Israel, Pakistán e India. India explotó su primera bomba en 1974 y Pakistán se declaró estado nuclear en 1998. Corea del Norte se retiró del acuerdo internacional en 2003 y explotó su primera bomba en 2006.

Según los datos más recientes publicados en el “Bulletin of the Atomic Scientists” y otros circulares de la Federación de Científicos Estadounidenses, Corea del Norte a estas alturas tiene poderosos prototipos funcionando, India tiene un arsenal de entre 100 y 120 bombas atómicas, Pakistán tiene de 110 a 130, Reino Unido tiene cerca de 215, se estima que China tiene unas 260 y Francia cuenta con cerca de 300. Pero los "campeones" indiscutibles son Estados Unidos, que 25 años después del fin de la Guerra Fría aún tiene alrededor de 7000 bombas atómicas, y Rusia, que cuenta con unas 7300. Como en el planeta sólo hay algo más de 2500 ciudades de más de 1 millón de habitantes, existen armas nucleares suficientes para destruir el mundo unas 6 veces.

Y hay gente que quiere más: se sospecha que Israel tiene aproximadamente 80 bombas atómicas, Irán debe estar muy cerca de poder fabricarlas e inclusive Libia habría intentado comprar una de China.

En el pasado otros países tuvieron programas semejantes pero por distintos motivos volvieron atrás: Bielorrusia, Kazakhstan, Ucrania, Sudáfrica, Irak, Argelia, Corea del Sur, Taiwán, Suecia, Suiza, e inclusive los buenos vecinos Argentina y Brasil.

Países con suficiente tecnología y dinero, como Alemania, Canadá, Holanda y Japón, sólo no tienen arsenales semejantes a los de EUA porque no quieren.

Con tantos países involucrados y 15 350 armas nucleares en el mundo, el extravío de apenas una de ellas es suficiente para causar una catástrofe innombrable.

LA GUERRA NUCLEAR “CLÁSICA”

Por otro lado, es difícil saber el resultado de una guerra nuclear regional, digamos, entre Irán e Israel. Si se complica y más países entran, se podría llegar a la tan anticipada Tercera Guerra Mundial. En ese caso, todo se desarrollará muy rápido: en 15 minutos los misiles balísticos de los submarinos caerían en los aeropuertos estratégicos. A los 25 minutos lloverían los misiles balísticos intercontinentales sobre las bases militares, centros de comando e infraestructura industrial. Horas después los bombarderos llegarían a blancos adicionales. En pocos días los informes de satélites espías ayudarían a completar la destrucción. Y en una semana todo habrá acabado.

Las explosiones deben excavar cráteres para destruir los bunkers militares. Pero para paralizar la infraestructura de apoyo (industrias, transporte, comunicaciones) se incinerarían áreas urbanas. Todo esto levantaría enormes cantidades de polvo y humo.

PRECIPITACIÓN RADIOACTIVA

En los países bombardeados, el polvo sería tan radioactivo que en las dos primeras semanas mataría a quien no se oculte debajo de losas de concreto o bolsas de arena. Luego se esparciría contaminando por años el resto del mundo con sustancias cancerígenas, especialmente los vegetales de hoja y por consiguiente la leche.

EL INVIERNO NUCLEAR

Hace casi tres décadas, los científicos de la NASA Richard Turco, Owen Toon, Thomas Ackerman, James Pollack y una cierta persona encontraron similitudes entre las tormentas de arena en Marte y los efectos de una guerra nuclear en la Tierra. Les llamó la atención el oscurecimiento del cielo, la caída de temperatura, y la facilidad con que una tempestad regional esparce el polvo por el planeta entero, como una gota de tinta en un vaso con agua. Sus datos, publicados en 1983 ("Invierno nuclear: consecuencias globales de explosiones nucleares múltiples", Science, volumen 222, número 4630, páginas 1283-1292, 23 de diciembre de 1983) muestran que en una guerra nuclear donde la mitad de los blancos civiles y militares son destruidos, el humo y el polvo oscurecerían los cielo del mundo entero, con una caída de la temperatura promedio en los continentes a 25 grados C bajo cero: un “invierno nuclear” que duraría por lo menos un año.

Datos publicados en 1983 por un grupo de 20 científicos, liderados por Paul Ehrlich (Paul Ehrlich, John Harte, Mark Harwell, Peter Raven, una cierta persona, George Woodwell, Joseph Berry, Edward Ayensu, Anne Ehrlich, Thomas Eisner, Steven Gould, Herbert Grover, Rafael Herrera, Robert May, Ernst Mayr, Christopher McKay, Harold Mooney, Norman Myers, David Pimentel y John Teal, "Consecuencias biológicas de largo plazo de la guerra nuclear", Science, volumen 222, número 4630, páginas 1293-1300, 23 de diciembre de 1983), indican que la guerra causaría grandes incendios en instalaciones de petróleo y gas y rompería tanques de productos tóxicos. Faltarían agua, comida y combustible y los sobrevivientes recibirían una fuerte radiación. Habría grandes desplazamientos urbanos. Una semana después la cantidad de luz disminuiría drásticamente. Si la guerra es en primavera o verano, las temperaturas bajo cero destruirían todos los cultivos. En los ríos y lagos se formaría gruesas capas de hielo. En los océanos el fitoplancton moriría interrumpiendo la cadena alimentaria. La alteración climática generaría violentas tempestades en los litorales. La oscuridad y el frío extremo destruirían los bosques tropicales húmedos, que se secarían y alimentarían incendios. En lugares como América Central y del Sur las poblaciones tendrían que deambular en busca de abrigo y alimentos. Volveríamos a la época de las cavernas, pero en condiciones mucho más adversas. Y no se descarta que la supervivencia del propio "Homo sapiens" como especie quede amenazada.


CONSECUENCIAS DE UNA GUERRA NUCLEAR “CLÁSICA”



ONDAS EXPANSIVAS
duración: 1 semana
muertes: centenas de millones

CALOR
duración: 1 semana
muertes: centenas de millones

RADIACIÓN INSTANTÁNEA
duración: 1 semana
muertes: decenas de millones

PRECIPITACIÓN RADIOACTIVA
duración: 1 año
muertes: decenas de millones

INCENDIOS
duración: 3 meses
muertes: decenas de millones

GASES TÓXICOS
duración: 1 año, progresiva
muertes: millones

OSCURIDAD
duración: 2 años
muertes: millones

FRÍO
duración: 2 años, progresiva
muertes: centenas de millones

AGUA CONGELADA
duración: 2 años
muertes: decenas de millones

COLAPSO DEL SISTEMA MÉDICO
duración: indefinida
muertes: decenas de millones

ESCASEZ DE ALIMENTOS
duración: indefinida
muertes: centenas de millones

ENFERMEDADES CONTAGIOSAS
duración: 1 año
muertes: decenas de millones

EPIDEMIAS Y PANDEMIAS
duración: indefinida
muertes: decenas de millones

RADIACIÓN ULTRAVIOLETA SOLAR
duración: 2 años, progresiva
muertes: millones

DISTURBIOS PSÍQUICOS
duración: 10 años
muertes: decenas de millones

COMBINACIÓN DE EFECTOS
duración: indefinida
muertes: indefinidas


DESMONTANDO LA BOMBA

TRATADO DEL ESPACIO EXTERIOR (1966)

Prohíbe la colocación de armas nucleares en el espacio, la Luna y otros planetas

TRATADO DE NO PROLIFERACIÓN (1968)

Prohíbe que nuevos países adquieran armas nucleares. No firmaron India, Pakistán e Israel. Corea del Norte retiró su firma en 2003.

NUEVO TRATADO DE REDUCCIÓN DE ARMAS ESTRATÉGICAS (2011)

Reduce el arsenal de misiles nucleares estratégicos de EUA y Rusia a la mitad.

TRATADO DE PROHIBICIÓN AMPLIA DE PRUEBAS (1996)

Prohíbe toda explosión nuclear de prueba, para frenar nuevos desarrollos y acelerar el pase a retiro de los arsenales. EUA, China, India, Pakistán, Corea del Norte, Israel e Irán, entre otros, no lo ratificaron.


A. L.

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Basado en una charla dada originalmente por Ronaldo Garcia en la USP, el 4 de mayo de 1996, revisada y reeditada por A. L. en la USP, el 27 de abril de 2002. Publicado originalmente en ABC Color, el 14 de mayo de 2006. Ilustración: "Todos los de la casa deben ir al cuarto habilitado contra la precipitación radioactiva y quedarse en el refugio interno, manteniendo la radio sintonizada para consejos e instrucciones del Gobierno." Crédito: Folleto "Protéjase y sobreviva", preparado para la Oficina del Interior del Reino Unido por el Comité Central de Información, Reino Unido, 1975, reimpreso en 1980. Prepared for the Home Office by the Central Office of Information 1976 (Reprinted 1980). Printed in England for Her Majesty's Stationary Office by UDO Litho Ltd. Dd. 0018872 Pro. 14347 K1200. ISBN 0 11 340728 9. Imagen transferida a formato digital por George Coney, http://www.atomica.co.uk

Agradecimientos especiales a Ronaldo Garcia.