* En busca de visitantes extraterrestres


 A scientific, very respectful and well-thought reply to the popular question "Do you believe in UFOs?"  This book evolved as a reply to one of the most frequent questions that I used to hear from the public when I was working in an astronomical observatory: "Do you believe in UFOs?". That seems an odd question to ask to scientists, but after researching conscientiously for about a full year, I discovered, to my surprise, that mainstream Science has a few things to say about the topic.  This book is not about conspiracy theory, "NASA is hiding the truth", or much less, that flying saucers have already landed on the lawn of the White House. Rather, it is a book about what is the most rational reply that a scientist, or in my case, a science writer, can offer when people insist on asking that question.  As one advances through the chapters, explores the following rationale: Is there life in the Universe? The answer is yes: us. Are there civilizations capable of spaceflight? The answer is again yes: us. Can we expand those two questions? Can we answer also: "them" and "them"?  All illustrations are also available at naturapop.com












UN ANÁLISIS DE LA UFOLOGÍA: EN BUSCA DE VISITANTES EXTRATERRESTRES

* In search of extraterrestrial visitors

¿Usted cree en OVNIs? Hay mucha gente que sí cree. Y tienen motivos: la Galaxia es muy grande, las condiciones para la vida pueden darse en muchas partes fuera de la Tierra y muchos especialistas opinan que los viajes interestelares son posibles. Desde el primer caso, en 1947, ya suman más de un millón en todo el mundo. Pero los científicos encaran el problema con una particular manera de pensar: el Método Científico.

OVNIS Y EL PÚBLICO

Según una encuesta de la Gallup de 1977, un 87% de las personas ya leyó o escuchó historias de OVNIs y 12% confiesa que ya vio alguna cosa que cree haber sido un OVNI, aunque habría que analizar qué realmente vieron. Pero estadísticas publicadas por Mark Cashman (Mutual UFO Network of Connecticut) muestran que, aparte de los aviadores (que trabajan observando el cielo), los especialistas muy difícilmente ven O.V.N.I.s, y cuando lo hacen, suelen ser menos fantásticos que los de las personas no preparadas.

¿UN FENOMENO CULTURAL?

¿Qué hay en el cielo? Para los egipcios, griegos, romanos, para Moisés, Claudio Ptolomeo, Dante Alighieri y otra gente de la antigüedad, el cielo estaba habitado por toda clase de seres divinos, pero no por seres terrenales. Para 1600 comenzaron a aparecer los incrédulos: Giordano Bruno, Galileo Galilei, Isaac Newton, Christiaan Huygens, Jules Verne y otros entendieron que la Tierra es apenas uno de incontables mundos que podrían estar habitados. Pero la idea de que "ellos" nos invadan solo comenzó en 1898, con H. G. Wells y su "guerra de los mundos". En la Segunda Guerra Mundial finalmente el cohete se convirtió en un vehículo práctico, y para 1947 Kenneth Arnold y sus seguidores comenzaron a ver naves extraterrestres por todas partes. Además, a partir de 1955, con George Adamski, los OVNIs pasan a formar parte de nuevas religiones.

Tal vez algún día el misterio de los extraterrestres se aclare. Pero después, ¿qué veremos en el cielo?: ¿visitantes del futuro?; ¿visitantes de universos paralelos?

EL MÉTODO CIENTÍFICO

Noticias de que los ETs están llegando han causado desde pánico generalizado hasta trágicos suicidios. Hay quien dice que los ángeles son ETs disfrazados, intentando influir en el destino de la Humanidad. Pero según Larry Robinson ("UFOs: you've been hoodwinked! Mistakes and misidentifications in UFO research", disponible en http://midimagic.sgc-hosting.com), los relatos de ETs se parecen mucho más a películas de horror que a las historias de la Biblia. Por otra parte, James Oberg hace notar ("Quest for evidence: how to prove you're an alien", OMNI Internet, 1998) que los "contactados" parecen no tener más información sobre el espacio que los astrónomos. 

Sin embargo, Stephen Hawking, durante una recepción en la Casa Blanca en el año 2000, cándidamente concedió la posibilidad de que realmente exista un encubrimiento gubernamental para mantener el secreto de que los O.V.N.I.s contengan alienígenas extraterrestres de verdad, como mucha gente está convencida. 

Pero a pesar de esto, la manera de encarar el problema suele ser equivocada. Es común escuchar: "¿Usted cree en OVNIs?" De hecho, Objetos Voladores No Identificados existen. “¿Usted cree que seres extraterrestres visitan la Tierra?” suena mejor. Se puede responder: "no, no creo", pero ¿y si estoy equivocado? O entonces "sí, sí creo", pero, otra vez ¿y si estoy equivocado? Ludwig Wittgenstein filosofaba en "Sobre la certeza" (compilado y editado póstumamente por Gertrude Elizabeth Margaret Anscombe y Georg Henrik von Wright, traducido por Denis Paul y G. Elizabeth M. Anscombe, publicado por Basil Blackwell, Oxford, 1969-1975) que el conocimiento no es algo subjetivo sino que objetivo (párrafos 415, 245a). Uno sólo dice que simplemente "cree" algo cuando no está en condiciones de probar lo que dice, de lo contrario, si está en condiciones de probarlo, uno dice fehacientemente que "sabe" (550, 432, 245b, 243). Una creencia no puede probar nada; esa es la gran diferencia con el conocimiento verdadero (487, 175, 253, 166, 569). La experimentación y observación de la Naturaleza es la única manera de saber algo. (488, 504, 505). 

Los científicos hacen otro tipo de preguntas: "¿Existen otras civilizaciones avanzadas en la Galaxia?". No sabemos. "¿De existir, podrían llegar hasta la Tierra?" Sí. "¿Los O.V.N.I.s son prueba de su existencia?" No. "¿Estamos siendo visitados?". No sabemos.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos usan una particular manera de pensar, conocida como Método Científico: primero se define cuál es la duda. Luego, se piensa en un mecanismo que podría explicar lo que está ocurriendo; después se define una posible respuesta, y se definen qué indicios harían que la posible respuesta sea incorrecta. Luego se diseña un experimento para saber la verdad, se realiza el experimento y se recolectan los datos. Finalmente se analizan los datos recolectados, se saca una conclusión y se divulga el trabajo para que sea revisado por otros.

Ahora, ¿la ovniología, o ufología, es una ciencia? Bueno, la ciencia exige rigurosa verificación de los datos, exige teorías comprobables, exige que los experimentos u observaciones que demostrarían una hipótesis respondan si esta es "verdadera" o "falsa, exige pruebas, y que las pruebas de un descubrimiento sean proveídas por el descubridor, sin olvidar que, parafraseando a una cierta persona, y a Marcello Truzzi ("On the extraordinary: an attemp at clarification", Zetetic Scholar, Volumen 1, Número 1, 1978, pp. 11-19), a Pierre-Simon Laplace y quizás a David Hulme, sería mejor que uno tenga unas evidencias bastante extraordinarias si uno va a tomar en serio alguna alegación bastante extraordinaria, para poder probarla.

LO QUE SE HA DESCUBIERTO

Un 95% de los casos son malas interpretaciones ¿Por qué? Existen varias explicaciones, como limitaciones de nuestros sentidos, dificultades en la percepción (vemos con el cerebro, no con los ojos), limitaciones de la memoria, desconocimiento científico, predisposición psicológica, o el simple hecho que gran parte de las personas realmente quiere creer en visitantes extraterrestres. Y 5% de los casos no se identifican. ¿Por qué? Puede ser por datos insuficientes, o falsos, o errores en su análisis o interpretación, o simplemente falta de suerte. Pero todavía pueden tener una explicación simple.

Como apuntó Oberg (en su premiado ensayo "The failure of the 'science' of UFOlogy", revista New Scientist, Londres, 11 de octubre de 1979) hay otros casos que "la ciencia no consiguió explicar", por ejemplo los autores de algunos crímenes, algunos casos de personas desaparecidas, la causa de algunos accidentes aéreos o algunos trucos de magia de David Copperfield. Esto es común y no significan nada. De hecho, nadie puede exigir que los científicos sepan la explicación para absolutamente todo; al final, son seres humanos.

INVESTIGADORES, PERO EN SERIO

Sin embargo, sí hay científicos que buscan señales de civilizaciones avanzadas entre las estrellas, aunque no aquí en la Tierra. A pesar de que estos programas (colectivamente llamados Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, o S.E.T.I., por sus siglas en inglés) son relativamente pequeños, sí consiguen acceso a enormes radiotelescopios, sofisticadas computadoras y presupuestos de varios millones de dólares. Los cazadores de OVNIs difícilmente conseguirían apoyo para investigaciones ufológicas, ni siquiera como proyecto estudiantil. ¿Por qué?

Por un lado, S.E.T.I. tiene un ámbito bien definido: radioastronomía y computación; los investigadores suelen ser profesionales, con títulos universitarios y posgrados en el área; solo aceptan pruebas físicas, como señales electromagnéticas; no se preocupa por explicar "lo inexplicable" y sus conclusiones siempre son "verdadero" o "falso". Pero el estudio de O.V.N.I.s incluye desde aeronáutica, meteorología o psicología hasta folklore y jurisprudencia. A pesar de su buena voluntad, los investigadores suelen ser aficionados, "investigando" en su tiempo libre; aceptan relatos como "pruebas"; dan vueltas y vueltas sobre hechos "inexplicables", que por definición no explicarán nada, y no entienden que decir "es un misterio" es lo mismo que decir inconclusivo.

Pero al final, un determinado caso de esos 5% no identificados, ¿qué podría ser? Según Peter Sturrock (en Sturrock y otros, "Physical evidence related to UFO reports: the proceedings of a workshop held at the Pocantico Conference Center, Tarrytown, New York, September 29 - October 4, 1997", Journal of Scientific Exploration, Volumen 12, Número 2, 1998, páginas 179 a 229) sería, en este orden: 1) fraude, 2) un fenómeno o aparato bien conocido, 3) un fenómeno natural conocido si bien que incomún, 4) un aparato tecnológico terrestre incomún, 5) un fenómeno natural hasta ahora desconocido, 6) (ahora sí) un aparato tecnológico de origen extraterrestre, 7) alguna otra causa que pueda ser especificada, 8) alguna otra causa que no pueda ser especificada. El orden dado arriba es importante, porque como escribió William of Ockham en la Edad Media ("Quaestiones et decisiones in quattuor libros Sententiarum Petri Lombardi", Lugduni, Lyons, 1495), "En ningún momento lo que es propuesto es multiplicado sin necesidad", o sea, no compliquemos las teorías: siempre hay que comenzar por lo conocido y sólo después de que se ha hecho esto podemos ir hacia lo desconocido. De hecho, naves de origen extraterrestre son algo tremendamente desconocido.

Para evaluar hipotéticos contactos con Inteligencia Extraterrestre, Jill Tarter propuso en 2001 la llamada Escala Río, que pretende medir la importancia que debemos dar a estos informes. El valor (de 0 a 10) depende del tipo de fenómeno, su distancia aparente, las circunstancias del descubrimiento, y la credibilidad científica del informe.  

EL VERDADERO MISTERIO DEL FENÓMENO O.V.N.I.

Hasta el momento, aun no se ha respondido lo siguiente: ¿Son todos los casos de O.V.N.I.s simplemente fenómenos desconocidos apenas para los testigos o entre ellos hay verdaderamente fenómenos físicos reales desconocidos para la ciencia? O visto de otra manera: ¿podrían la Psicología o la Sociología explicar el fenómeno O.V.N.I. sin necesidad de las Ciencias Físicas?

SUGERENCIAS PARA UN FUTURO MÁS RACIONAL

Deberíamos superar la ufología tradicional y separarla en dos frentes: 1) el estudio científico de los Fenómenos Observacionales Anómalos (F.O.A.), que pueden ser cualquier cosa, y 2) si de verdad creemos en la posibilidad de visitantes del espacio sideral, establecer programas racionales de Búsqueda de Artefactos Extraterrestres (S.E.T.A., en inglés). 

No olvidemos la advertencia de Arthur C. Clarke, resumida en su "Tercera Ley" (publicada en "Los riesgos de las profecías: el fracaso de la imaginación", en "Perfiles del futuro", edición revisada, Harper & Row, New York, 1973), que postula que una demostración tecnológica parecerá virtualmente idéntica a una manifestación de magia si la tecnología en cuestión es suficientemente avanzada. Pero escoger el camino de S.E.T.A. implica encontrar prueba física, autenticada y presente, de un objeto claramente artificial y tecnológico, producto de o con seres inteligentes no humanos, y proveniente de fuera de la Tierra.

Un proyecto ejemplar funciona en Hessdalen, un valle de Noruega famoso por sus relatos de extrañas luces en el cielo. Una universidad local instaló multitud de instrumentos científicos y descubrieron que las luces son reales, pero no tienen características de artefactos tecnológicos, menos aun extraterrestres; más bien serían fenómenos atmosféricos inéditos relacionados con la cercanía del polo magnético.

¿Por qué los líderes mundiales no financian más proyectos como este? ¿Por qué ignoran el fenómeno O.V.N.I.? Tendrían varios motivos, como miedo al ridículo, convicción de que si en 60 años de ufología no se descubrió nada es porque no hay nada que descubrir, o miedo a perder el liderazgo si se descubren seres más poderosos. Pero tal vez sea por el simple hecho de que en este mundo hay muchas otras cosas más urgentes para resolver. De cualquier manera, la verdad continúa allá afuera.

A. L.

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Basado en una charla dada en la USP, el 30 de noviembre de 2002. Publicado originalmente en ABC Color, el 4 de junio de 2006. Fotografía: El residente de Coyame, México, Leandro Valeriano examina restos de la caída de un avión pequeño en el desierto chihuahueño, justo al norte de la población citada. No se sabe si estos destrozos están relacionados a la supuesta colisión entre un OVNI y un avión pequeño en esta misma área en 1974. Crédito de la fotografía: Noé Torres (licencia original, de la fotografía únicamente, obtenida en: http://creativecommons.org/licenses/by/3.0/deed.es). Con permiso de Noé Torres.

A scientific, very respectful and well-thought reply to the popular question "Do you believe in UFOs?"  This book evolved as a reply to one of the most frequent questions that I used to hear from the public when I was working in an astronomical observatory: "Do you believe in UFOs?". That seems an odd question to ask to scientists, but after researching conscientiously for about a full year, I discovered, to my surprise, that mainstream Science has a few things to say about the topic.  This book is not about conspiracy theory, "NASA is hiding the truth", or much less, that flying saucers have already landed on the lawn of the White House. Rather, it is a book about what is the most rational reply that a scientist, or in my case, a science writer, can offer when people insist on asking that question.  As one advances through the chapters, explores the following rationale: Is there life in the Universe? The answer is yes: us. Are there civilizations capable of spaceflight? The answer is again yes: us. Can we expand those two questions? Can we answer also: "them" and "them"?  All illustrations are also available at naturapop.com