* La "ecuación" de Drake

Fotomosaico: La Gran Nebulosa de Orion (M42) es un libro ilustrado del nacimiento de estrellas, desde las masivas estrellas jóvenes que dan forma a la nebulosa hasta los pilares de gas denso que serían la cuna de estrellas que están naciendo en este momento. La brillante región central es el hogar de las cuatro estrellas más fornidas de esta gigantesca nube de gas y polvo en el espacio. A este grupo se lo llama "El Trapecio", porque las cuatro están dispuestas en un formato trapezoidal. La luz ultravioleta liberada por estas estrellas está cavando una colosal burbuja en la nebulosa y perturbando el crecimiento de centenas de estrellas más pequeñas. Cerca de las estrellas del Trapecio están localizadas otras estrellas suficientemente jóvenes como para tener discos de material rodeándolas, aunque esto sea un poco difícil de ver claramente en esta imagen. A estos discos se los llama "discos protoplanetarios", porque son la materia prima de la cual surgen los sistemas planetarios. Crédito: NASA / Agencia Espacial Europea / Massimo Robberto (Instituto Científico del Telescopio Espacial) / equipo del Proyecto Tesoro de Orion del Telescopio Espacial Hubble.

LAS CHANCES DE ENCONTRAR E.T.S: LA "ECUACIÓN" DE DRAKE

* The Drake "equation"

La posibilidad de que la Tierra no sea el único lugar habitado en la Galaxia es algo que fascina a gran cantidad de personas. Pero, ¿hay motivos para creer que existe vida en otros planetas? En 1961, Frank Drake propuso analizar esto de manera más científica. Si bien hemos avanzado en el estudio, después de medio siglo y miles de millones de dólares gastados no tenemos idea de si estamos cerca o no de una respuesta.

Al hablar de esa posibilidad lo primero que viene a la cabeza de muchos es que el universo es muy grande. Sólo en nuestra galaxia existen más de 400 mil millones de estrellas. Y si estamos sólo nosotros, entonces sería un enorme desperdicio de espacio.

En los años 50, con la invención de la Radioastronomía, hemos adquirido la capacidad de comunicación interestelar. E inmediatamente comenzaron los intentos de escuchar si allá a lo lejos existe alguien trasmitiendo su presencia.

El pionero en este campo, Frank Drake, comenzó a preguntarse si había motivos para ser optimistas. Fue así que consideró algunos factores de los que dependía el éxito en su proyecto. Llegó a la conclusión de que son básicamente siete. Los escribió en forma de ecuación (hoy conocida como “Ecuación de Drake”), aunque la podemos ver como una serie de preguntas, algunas con respuestas conocidas y otras que tal vez nunca las podremos responder. Sirvió de inspiración para muchas investigaciones independientes.

¿CUÁNTAS ESTRELLAS COMO EL SOL SURGEN EN NUESTRA GALAXIA?

Con ayuda de censos de estrellas, hoy sabemos que la respuesta es una por año. Las estrellas surgen dentro de grandes nubes de gas y polvo en el espacio, y ese proceso continúa hasta nuestros días. La mayoría no son como el Sol: son mucho más calientes, o más frías, o viven poco tiempo, o tienen composición química muy diferente.

¿QUÉ PORCENTAJE DE ESAS ESTRELLAS TIENEN PLANETAS?

Hoy sabemos que por lo menos 7%. Alrededor de las estrellas nuevas se suelen ver discos de polvo, e inclusive anillos, que se piensan son el paso previo a la formación de planetas. A partir de 1995, analizando perturbaciones en la luz de algunas estrellas fue posible detectar cuerpos oscuros girando alrededor de estas. Son del tamaño de Júpiter o Saturno (mucho mayores que la Tierra), pero nuevos equipos, como el Telescopio Espacial Kepler, pueden detectar planetas más pequeños.

¿CUÁL ES EL NUMERO DE MUNDOS CON CONDICIONES “APROPIADAS” POR SISTEMA PLANETARIO?

No sabemos. En el Sistema Solar, Marte es otro planeta que se piensa puede tener vida. Es un desierto actualmente, pero hay señales de que en un pasado remoto hubo ríos, y hasta lagos o mares. Puede ser que en alguna parte, tal vez en el subsuelo, todavía hayan oasis que puedan albergar seres vivos, aunque sean microscópicos. Son esos oasis los que andan buscando las misiones robóticas lanzadas generalmente a cada dos años.

También Europa, un satélite de Júpiter, podría tener agua líquida. Está cubierto por una espesa capa de hielo de agua, por lo que si existe calor subterráneo suficiente, podría haber océanos líquidos kilómetros bajo la superficie. Se ha propuesto enviar sondas espaciales con radares especiales para verificar esto.

Un tercer candidato es Titán, satélite de Saturno. Es el único satélite del Sistema Solar con atmósfera densa; su composición química es parecida a la que se cree tuvo la Tierra en la época en que la vida surgió. La misión no tripulada Cassini-Huygens, la más cara de la historia, está estudiando esta posibilidad. Sin embargo, las temperaturas son muy bajas, aunque se detectaron señales de géiseres en Encelado, un satélite vecino.

También los cometas y muchos meteoritos tienen complejas sustancias químicas que son favorables para la vida, lo mismo que grandes nubes en el espacio interestelar. Pero en la mayor parte de la Galaxia las sustancias existentes son demasiado simples.

Otro factor son las órbitas. La mayoría de los planetas descubiertos en otras estrellas tienen órbitas muy elípticas, por lo que el clima sería muy variable o inestable.

Se ha verificado la presencia de atmósferas en algunos planetas extrasolares, y para la próxima década se espera construir telescopios espaciales adecuados para buscar planetas con características físicas parecidas a las de la Tierra.

¿EN QUÉ PORCENTAJE DE ESOS PLANETAS “APROPIADOS” HAY VIDA?

No sabemos. La vida surgió en la Tierra rápidamente luego que las condiciones ambientales fueron buenas. Y puede que haya surgido también en Marte, pues en esa época era muy similar a nuestro planeta. Inclusive hubo una polémica hace 15 años acerca de un meteorito marciano con supuestas bacterias fosilizadas. Se está estudiando la posibilidad de mandar cohetes hasta Marte para traer muestras más confiables.

Si se confirman océanos en Europa, se podrían mandar sondas especiales para penetrar la capa de hielo. En la Tierra existen seres que viven en condiciones extremas de temperatura, así como en profundidades oceánicas donde jamás llega la luz solar (por tanto no hay fotosíntesis). Aún ahí, ecosistemas sí florecen, gracias al calor volcánico.

Por otro lado se especula que la Tierra es única debido a la Luna: es tan grande que su gravedad influye en nuestro planeta de forma significativa, tal vez determinante.

En un par de décadas tal vez hayan telescopios espaciales que analicen la luz de planetas como la Tierra en busca de señales de clorofila o metano, productos de los seres vivos.

¿EN QUÉ PORCENTAJE DE PLANETAS CON VIDA HAY INTELIGENCIA?

No sabemos. Nuestra definición de inteligencia es básicamente: uso de herramientas, alta capacidad de comunicación, y pensamiento abstracto (como el arte y la filosofía). Pero de todas las especies vivientes, sólo una tiene estas características. De hecho, desde que surgió la vida hace 3800 millones de años, ya pasaron por aquí 50 mil millones de especies diferentes, pero sólo recientemente surgió una inteligente.

Sabemos que en la evolución influyen las extinciones catastróficas, como las de los dinosaurios. Sin ella tal vez no estaríamos aquí, pero si un planeta sufre catástrofes demasiado frecuentes tampoco habría tiempo para que se desarrolle la inteligencia.

¿EN QUÉ PORCENTAJE DE ESOS PLANETAS CON SERES INTELIGENTES SE DESARROLLAN TECNOLOGÍAS DETECTABLES?

No sabemos. Consideramos tecnologías detectables la astronáutica y la radioastronomía. Ésta última es de más fácil aplicación a distancias interestelares.

Desde el trabajo pionero de Frank Drake, decenas de proyectos han escuchado las profundidades del espacio, pero sólo una vez (en 1974, con un bis hace unos años) hemos enviado señales. Si “ellos” también escuchan sin hablar será difícil un contacto.

¿POR CUÁNTO TIEMPO ESOS SERES INTELIGENTES SE MANTIENEN CON CAPACIDAD DE COMUNICACIÓN INTERESTELAR?

No sabemos. La contaminación que nuestra tecnología trae podría hacer que la Tierra pronto se vuelva inhabitable. Y siempre hay el riesgo de un holocausto nuclear.

Por otro lado, la Astronáutica tiene la capacidad de convertirnos en una especie multi-planetaria, lo que haría que la vida no necesite más de la Tierra. En ese caso, el límite será solamente nuestra evolución genética a otra especie, tal vez dentro de un millón de años. Pero es posible que la herencia del homo sapiens sobreviva en estos nuevos descendientes para siempre.

CONCLUSIÓN

Con todos los esfuerzos hechos hemos descubierto las dos primeras respuestas. Dentro de algunos años, o décadas o siglos, descubriremos las siguientes. Pero las tres últimas sólo las obtendremos cuando encontremos inteligencia extraterrestre. Si nunca la descubrimos, entonces es probable que nunca las sepamos. Ese es uno de los defectos de la ecuación de Drake. Por eso, el propio Frank Drake añade: “Ningún estudio teórico puede deducir la abundancia de vida inteligente y tecnológica en el universo. Esa abundacia sólo puede ser establecida através de la real observación de tal vida."

A. L.

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Basado en una charla dada en la USP, el 2 de febrero de 2002. Publicado originalmente en ABC Color, el 23 de abril de 2006. Fotomosaico: La Gran Nebulosa de Orion (M42) es un libro ilustrado del nacimiento de estrellas, desde las masivas estrellas jóvenes que dan forma a la nebulosa hasta los pilares de gas denso que serían la cuna de estrellas que están naciendo en este momento. La brillante región central es el hogar de las cuatro estrellas más fornidas de esta gigantesca nube de gas y polvo en el espacio. A este grupo se lo llama "El Trapecio", porque las cuatro están dispuestas en un formato trapezoidal. La luz ultravioleta liberada por estas estrellas está cavando una colosal burbuja en la nebulosa y perturbando el crecimiento de centenas de estrellas más pequeñas. Cerca de las estrellas del Trapecio están localizadas otras estrellas suficientemente jóvenes como para tener discos de material rodeándolas, aunque esto sea un poco difícil de ver claramente en esta imagen. A estos discos se los llama "discos protoplanetarios", porque son la materia prima de la cual surgen los sistemas planetarios. Crédito: NASA / Agencia Espacial Europea / Massimo Robberto (Instituto Científico del Telescopio Espacial) / equipo del Proyecto Tesoro de Orion del Telescopio Espacial Hubble.

A scientific, very respectful and well-thought reply to the popular question "Do you believe in UFOs?"  This book evolved as a reply to one of the most frequent questions that I used to hear from the public when I was working in an astronomical observatory: "Do you believe in UFOs?". That seems an odd question to ask to scientists, but after researching conscientiously for about a full year, I discovered, to my surprise, that mainstream Science has a few things to say about the topic.  This book is not about conspiracy theory, "NASA is hiding the truth", or much less, that flying saucers have already landed on the lawn of the White House. Rather, it is a book about what is the most rational reply that a scientist, or in my case, a science writer, can offer when people insist on asking that question.  As one advances through the chapters, explores the following rationale: Is there life in the Universe? The answer is yes: us. Are there civilizations capable of spaceflight? The answer is again yes: us. Can we expand those two questions? Can we answer also: "them" and "them"?  All illustrations are also available at naturapop.com