* Marte brillante


MARTE BRILLANTE
Cada 26 meses, el planeta Marte cumple su ciclo de máxima aproximación a la Tierra. A diferencia de la Luna, que gira alrededor de nuestro planeta y mantiene su distancia a nosotros más o menos constante, el planeta Marte gira alrededor del Sol, como ya sabemos desde la época de Galileo, por lo que su distancia varía considerablemente.

Es que una particularidad que a veces es difícil de visualizar mentalmente es que los planetas Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno no están todos siempre alineados a un mismo lado de nuestra estrella central, el Sol. Todos ellos se mueven constantemente, a velocidades diferentes y tardando tiempos diferentes para dar la vuelta entera. El más rápido es Mercurio, que tarda sólo 88 días, y el más lento es el último conocido, Neptuno, que tarda 165 años en dar una vuelta completa alrededor del Sol. La Tierra, como sabemos, tarda 365 días.

Marte se encuentra un poco más alejado que la Tierra y por eso tarda 687 días. Eso significa que en el tiempo en que la Tierra da cerca de dos vueltas alrededor del Sol Marte da sólo una. Hay épocas en que la Tierra y Marte están del mismo lado, pero luego nuestro planeta rápidamente se adelanta, va para atrás del Sol y vuelve a alcanzar al planeta Marte después de 26 meses. Esto se llama período sinódico.

Estos encuentros de planetas ocurren, por ejemplo, en la temporada febrero-marzo de 2012, marzo-abril de 2014, mayo-junio de 2016, julio-agosto de 2018, setiembre-octubre de 2020, etc. 

En cada una de esas épocas Marte y la estrella central del sistema, el Sol, están visualmente en lados "opuestos" según aparecen para un observador en la Tierra ubicada momentáneamente entre ambos; de ahí el término "oposición". 

Es alrededor de tales épocas que las naciones con capacidad espacial mandan las sondas a nuestro planeta vecino, por ser allí la distancia más corta y por consiguiente el viaje más fácil y rápido.

Marte es un planeta pequeño, apenas dos veces más grande que la Luna, por lo que esta variación de distancia de la que estamos hablando hace que su aspecto visto desde la Tierra cambie significativamente. Cuando está alejado, es muy difícil ver detalles en su superficie, mismo con un buen telescopio. Su brillo a simple vista se apaga bastante, siendo menos brillante que muchas estrellas. Pero cuando la Tierra se encuentra nuevamente con él se lo puede ver 7 veces más grande, convirtiéndose en la estrella más brillante del cielo nocturno después de Venus, el Lucero del Alba.

Ah… y a pesar de que a los apocalípticos les gusta lucrar con el tema, no causa ninguna alteración en la Tierra durante las oposiciones, porque todavía está a alrededor de un centenar de millones de kilómetros de aquí, un par de centenas de veces más alejado que nuestra Luna.

Tiene un característico color rojizo, que para los antiguos recordaba a la sangre, pero hoy sabemos que es simplemente la arena que cubre su superficie. Marte es un gigantesco desierto. Con telescopios podemos ver que tiene dos pequeños casquetes en las regiones polares, que mayormente están constituidos por hielo seco (de CO2, el principal componente de su atmósfera). También se ven manchas oscuras, en el resto del planeta. En una época se pensó que esto podía ser vegetación, pero hoy sabemos que son terrenos de textura diferente. Con un poco de paciencia se puede detectar la rotación del planeta, que es notablemente similar a la de la Tierra, o sea, cerca de 24 horas. De hecho, es el planeta más parecido a la Tierra, aunque más frío y casi sin aire. Con seguridad será el primer planeta al cual irán seres humanos, tal vez en un futuro cercano, con suerte durante nuestras vidas.

Para observar Marte lo mejor son telescopios a partir de 10 cm de diámetro y por lo menos 300 veces de aumento. Mejor aún si son telescopios que no utilizan espejos. Los binoculares normalmente sólo tienen unas 10 veces de aumento, por lo que infelizmente aunque sirven para otros blancos astronómicos no ayudan en este caso.

En muchos países mucha gente tiene telescopios de aficionado, y felizmente también hay observatorios públicos que tienen como costumbre ofrecer “noches marcianas” al público interesado en estos eventos. Pero de cualquier manera Marte sigue brindando un bonito espectáculo a simple vista. En épocas de oposición, la mejor forma de ubicarlo desde el Hemisferio Sur es mirando hacia el norte, más o menos a media altura. Desde el Hemisferio Norte normalmente hay que mirar más bien hacia el Sur. Está más hacia el este al anochecer, y luego a la madrugada, por la rotación de la Tierra, se lo ve tirando más hacia el oeste.

Los almanaques indican que hay algunas fechas interesantes en que matemáticamente está más cerca de la Tierra, y otras en que está exactamente en línea con la Tierra y el Sol, que es una disposición similar a la luna llena, por lo que matemáticamente es la noche de máximo brillo. Estas son diferencias muy sutiles, que no se aprecian a simple vista.

Desde el punto de vista práctico, el espectáculo es apreciable por un par de meses. Así que, cuando llegue la oportunidad, les deseo cielo despejado para todos ustedes y buena observación.

A. L.

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Publicado originalmente en ABC Color, el 24 de diciembre de 2007. Diagrama: "Así que se probó que todos los errantes están asociados en común dependencia sobre el Sol, y entre los miembros de la familia solar así reconocida se encontró que Marte ocupa la posición próxima exterior a la Tierra, y que el camino que él seguía en su circuito del Sol está situado con respecto a la Tierra como en el diagrama [de arriba]."

"Consultando el diagrama percibiremos de una vez por qué es que cada quince años Marte se vuelve tan inusualmente brillante como para parecer, para uno que no le ha mantenido la pista, una nueva y sobresaltante estrella. Su órbita, como vamos a ver, es una elipse con alguna excentricidad, y se desvía en consecuencia considerablemente de un círculo. El punto marcado como Perihelio denota el punto donde el planeta está más cerca del Sol; el punto marcado Afelio, el punto donde el planeta está más remoto del Sol. De igual manera los puntos marcados Perihelio y Afelio sobre el círculo interior muestran los correspondientes puntos de la órbita de la Tierra, la cual es mucho más aproximadamente circular. Ahora, al revolucionar los dos planetas en diferentes períodos de tiempo, Marte tomando 686,98 de nuestros días para completar su circuito, y la Tierra 365,25 días para completar el de ella, un planeta adelantará al otro solamente una vez cada dos años y dos meses o algo así. En ese entretiempo ellos están separados por grandes distancias. Pero inclusive cuando ellos se encuentran, ellos no siempre se encuentran igualmente cerca. Porque el período orbital de uno no es un múltiplo exacto del del otro, y como ambas órbitas son elipses, es evidente que estos encuentros de los dos planetas van a ocurrir en diferentes puntos de sus órbitas, y, por tanto, a diferentes distancias."

"Si el encuentro ocurre cuando Marte está en perihelio los planetas se aproximan uno del otro a 35 000 000 de millas [~ 56 000 000 km]; si es en afelio, sólo a 61 000 000 de millas [~ 98 000 000 km]."

"Pero inclusive esta diferencia en distancias no mide la total extensión de la variación en brillantez. Como el brillo de un cuerpo iluminado varía inversamente con el cuadrado de la distancia desde él, cómo el cuerpo está situado hace toda la diferencia en la aparente brillantez del cuerpo, tanto con respecto a la fuente de la luz como con respecto al observador. Ahora, es una casualidad que en los encuentros de Marte con la Tierra estos dos factores alcanzan sus máximos efectos casi juntos, y similarmente con sus mínimos. Porque en los momentos cuando estamos lo más cerca a Marte, Marte está en su punto más cerca al Sol, e inversamente cuando lo encontramos en la parte opuesta de su órbita. Es por eso que sucede que en algunos encuentros (oposiciones, como son llamados, porque Marte entonces está en la parte opuesta del cielo en relación al Sol,) el planeta aparece cuatro y una media veces más brillante que en otros. Aquí, entonces, tenemos la explicación de que los grandes cambios en apariencia del planeta, cambian tan grandemente como para engañar a cualquiera que no ha seguido sus deambules, llevándole a la creencia que éste es una nueva y portentosa aparición." 

- Percival Lowell, "Mars", 1895, Capítulo 1, II. Órbita, página 3. Crédito del diagrama: Percival Lowell, "Mars", 1895, Diagrama 1.

A scientific, very respectful and well-thought reply to the popular question "Do you believe in UFOs?"  This book evolved as a reply to one of the most frequent questions that I used to hear from the public when I was working in an astronomical observatory: "Do you believe in UFOs?". That seems an odd question to ask to scientists, but after researching conscientiously for about a full year, I discovered, to my surprise, that mainstream Science has a few things to say about the topic.  This book is not about conspiracy theory, "NASA is hiding the truth", or much less, that flying saucers have already landed on the lawn of the White House. Rather, it is a book about what is the most rational reply that a scientist, or in my case, a science writer, can offer when people insist on asking that question.  As one advances through the chapters, explores the following rationale: Is there life in the Universe? The answer is yes: us. Are there civilizations capable of spaceflight? The answer is again yes: us. Can we expand those two questions? Can we answer also: "them" and "them"?  All illustrations are also available at naturapop.com