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* Nuevos combustibles, más caros

Vieja oxidada bomba gasolina, Little Rock, AR, cerca 1996. Crédito: Stewart Isbell, www.StewartIsbell.com. Con permiso de Stewart Isbell.

ALCOHOL Y BIODIESEL: NUEVOS COMBUSTIBLES, MÁS CAROS

* New fuels, more expensive

Se están buscando nuevos combustibles, como el alcohol o el biodiesel, que sirvan como alternativa al petróleo. Pero a veces es bueno recordar que los motivos no son estrictamente económicos. Personalmente no veo cómo es que los nuevos combustibles vengan a ser más baratos.

En países agrícolas mucha gente dice que los nuevos combustibles van a ser más baratos que el petróleo y que van a ser renovables, o sea, que nunca se van acabar. Hay una sugerencia de una revolución económica para mejor, con ahorro de divisas para los países, pasajes de ómnibus más baratos y energía infinita para hacer circular las mercaderías a lo largo y ancho de la tierra.

Si bien que las reservas de petróleo son limitadas y algún día se van a acabar, todavía faltan décadas para que esto ocurra. Y si bien que el precio internacional del petróleo está en un nivel record, me gustaría ver que va a pasar cuando termine la guerra de Irak o cuando el petrolero de Texas George W. Bush deje la Casa Blanca. (Post Scriptum: el precio ya bajó).

No debemos olvidar que muchas de las investigaciones sobre fuentes alternativas de energía están ahí por causa del Protocolo de Kyoto de 1997. Este acuerdo no lamenta que el petróleo se esté acabando, sino que por el contrario, urge a los gobiernos a darle la espalda a esta fuente barata de energía que es la principal causa de contaminación del mundo, y posiblemente, se cree, de la alteración climática actual. Un análisis de la realidad científica de esto es difícil, porque lastimosamente el tema del calentamiento global se ha politizado. Pero supongamos que la hipótesis en boga es la que acabe torciendo las voluntades.

Antes de seguir, aclaro que voy a pasar por alto el caso del hidrógeno, un gran combustible sí, pero absolutamente complicado de transportar y almacenar. Para cohetes está muy bien, pero para automóviles el futuro todavía no llegó.

En concreto, el alcohol obtenido de las plantas vegetales permite absorber parte del CO2 del aire, disminuyendo la acumulación de este gas causante del efecto invernadero. Lo mismo sucede con el biodiesel.

Ahora veamos lo que ocurre en países donde estos combustibles están ampliamente disponibles. En Alemania se calcula que 1 de cada 10 estaciones de servicio ya vende mezcla de biodiesel con gasoil, y esta mezcla es más barata que el gasoil puro. Pero no debemos olvidarnos que el petróleo tiene impuestos muy elevados en ese país.

En Brasil, que tiene el mayor plan alcoholero del mundo, este combustible de caña de azúcar sólo volvió a ser popular con la introducción al mercado de los automóviles de combustible flexible, que pueden funcionar o con gasolina, o con alcohol, o con una mezcla de los dos, en cualquier proporción. Esto, que parece un avance, en verdad esconde el reconocimiento de un problema: nadie quiere autos alcoholeros puros. Los que recuerdan las filas de dos cuadras en muchas estaciones de servicio a fines de la década de los 80 saben por qué.

Hoy en día en Brasil todavía no se resuelve el hecho de que la oferta de alcohol depende de los humores del clima (como cualquier producto agrícola), y del precio del azúcar de caña para exportación. Y no debemos olvidar que la población aumenta constantemente (y con ello el parque automotor) pero el territorio cultivable no. A no ser que se considere a la selva del Amazonas “latifundio improductivo”.

Los dueños de vehículos de combustible flexible suelen llenar el tanque con alcohol en la época de zafra o si circulan por regiones productoras. El resto del tiempo, les sale más económico abastecerse con gasolina.

Otro detalle: si todo el parque automotor de los Estados Unidos pasase a moverse exclusivamente con biocombustibles, el 100 % del territorio de ese país debería destinarse para abastecerlos. Plantar para comida ni pensar.

Claro que los gobiernos pueden lanzar decretos alterando los impuestos a los combustibles para que el alcohol o el biodiesel sean siempre convenientes al bolsillo del consumidor. Pero que conste que esta es una intervención política, y no el resultado de una ventaja técnica de estos nuevos combustibles.

A. L.

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Publicado originalmente en ABC Color, el 5 de mayo de 2007. Fotografía: Vieja y oxidada bomba de gasolina, Little Rock, AR, cerca de 1996. Crédito de la fotografía: Stewart Isbell, www.StewartIsbell.com. Con permiso de Stewart Isbell.